“Es el coraje lo que hace posible los grandes cambios y transformaciones”, dijo el Presidente al recordar a San Martín

El presidente Alberto Fernández convocó a la unidad, a construir un verdadero federalismo, y a integrar a la Argentina, al encabezar este mediodía en la localidad correntina de Yapeyú el acto de conmemoración del 243° Aniversario del nacimiento del General José de San Martin.

“El federalismo no se declama, se hace”, afirmó el mandatario acompañado por el gobernador Gustavo Valdés, y la intendenta local, Marisol Fagundez.

Parafraseando un intercambio entre San Martín y Estanislao López, dijo que “unidos somos invencibles, y esa unidad supone darnos cuenta de las asimetrías, y de la injusticia en que vive la Argentina”, a la que definió como “un país donde el centro concentra la riqueza y distribuye pobreza al norte y al sur”.

“Si dejamos que eso ocurra, el norte argentino va a seguir sumido en la postergación en la que está”, reflexionó y aseguró que “es el coraje lo que hace posible los grandes cambios y transformaciones”.

Fernández señaló que la pandemia de coronovairus “nos demostró el nivel de desigualdad que tiene la Argentina” y puso como ejemplo el acceso a internet.

“La conectividad de internet se ha desarrollado donde es negocio, y donde no es negocio no se ha desarrollado del mismo modo y con eso dejamos a millones de pequeños argentinos sin poder aprender”, dijo el Jefe de Estado.

“Cuando uno dice, frente a semejante dato, que la conectividad debe dejar de ser un negocio privado y ser un servicio público, hay algunos sinvergüenzas que se animan a cuestionarlo”, reflexionó.

“No voy a dejar que los chicos argentinos no tengan educación para que algunos hagan sus mejores negocios. Los mejores negocios de unos pocos son el dolor de millones de argentinos”, remarcó.

“Quiero agradecer al Presidente su presencia en Yapeyú, porque ha cumplido con su palabra de venir a honrar al Libertador de América José de San Martín”, dijo el gobernador Valdés y afirmó que “hace muchos años que no recibimos un homenaje federal y nacional como éste, aquí, en Yapeyú”.

Por su parte la intendenta Fagundez convocó a trabajar en “la construcción de una sociedad más justa y equitativa” con “esfuerzo, desinterés y unión, palabras que enmarcan una vida y un legado” de San Martín.

Fernández llegó directo desde México al Aeropuerto Libertador Gral. José de San Martín de la ciudad de Posadas donde lo recibió el gobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, y se dirigió hacia Yapeyú.

Ya en la Plaza de Armas, Fernández presenció el ingreso del sable corvo del Libertador y un homenaje al Sargento Cabral, y luego de entonar el Himno Nacional, recibió el decreto de huésped de honor y, como obsequio, restos de tierra de la casa de San Martín.

Luego en el Templete, descubrió una placa recordatoria del evento y recorrió la casa de San Martín.

El Presidente estuvo acompañado por el ministro del Interior, Eduardo De Pedro, y los secretarios General de la Presidencia, Julio Vitobello, y de Comunicación y Prensa, Juan Pablo Biondi.

Además de Herrera Ahuad y Valdés, participaron del evento los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca); Jorge Capitanich (Chaco); Gildo Insfrán (Formosa); Gerardo Morales (Jujuy); Ricardo Quintela (La Rioja); Gerardo Zamora (Santiago del Estero); Juan Manzur (Tucumán), y el vicegobernador Antonio Marocco (Salta).

Una vez concluido el acto, el Presidente mantuvo una reunión con Gobernadores del Norte Grande.

EL MONUMENTO EN FRANCIA

El monumento ecuestre del General José de San Martín instalado en Boulogne Sur Mer, Francia, se inauguró el 24 de octubre de 1909 y fue el primero emplazado en su honor en toda Europa.

Por su posición cerca del canal de La Mancha y próxima al puerto de Calais, durante la Segunda Guerra Mundial, Boulogne-sur-Mer fue ocupada por los alemanes. Soportó 487 bombardeos aéreos y gran cantidad de ataques navales; desaparecieron barrios enteros, como los de Capécure, Ave María y Saint-Pierre, el más castigado por lo próximo a la estatua del Libertador.

Nueve días más tarde, durante la noche del 15 de junio de 1944, unos 300 aviones arrojaron 1.200 toneladas de proyectiles sobre Boulogne-sur-Mer, con epicentro en la base de submarinos instalada a 200 metros de la estatua de San Martín.

Parece imposible explicar por qué, pero el monumento quedó en pie intacto.

Como la razón no puede describir el fenómeno, la explicación que dan en la Ciudad es que «hubo una mano superior que desvió la bomba destructora» o que «ha habido una voluntad que quiso revelarse por el signo cierto de un amparo a todas luces imposible».

La ciudad que acogió al general en sus últimos días resurgió de la batalla con la estatua del héroe como custodia intacta. Y así nació el agradecimiento eterno de un pueblo a ese Libertador de otras tierras que fue custodio de su reconstrucción, el hito de lo que fue para comenzar de nuevo.

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