Noreena Hertz, en algunos relatos que vuelca en su libro “El siglo de la soledad” sobre el aislamiento debido a esa “gran pandemia”, comenta que ejecutivos de Nueva York alquilan amigos por 40 dólares la hora para charlar, que ancianas de Japón cometen delitos para ir a la cárcel y estar acompañadas por otras reclusas, que el aislamiento lleva cada vez a más jóvenes al suicidio.
“Esta pandemia de la incomunicación y el desamparo puede tener graves consecuencias económicas, sociales y sanitarias”.
“La soledad puede dañar a cualquiera, pero la gente sin recursos está más sola; un desempleado, por ejemplo, es más proclive a ser solitario, pues tiene menos posibilidades de relacionarse con su entorno”.
“La soledad se refleja en el organismo, y puede provocar cuadros de ansiedad o depresión”.

«Sigamos juntos…»
Continuemos comunicados e informados a través de los grupos: escribir y recibir comentarios, seguir en contacto con los viejos y nuevos amigos, escuchar y ser escuchados.
En todo el tiempo que duró la pandemia del Covid, que fue mucho, me sentí acompañado por ustedes. Y cada vez que leía los comentarios sobre algunas historias y relatos, me hicieron pasar hermosos momentos y no me sentí solo.
“Mi soledad no tiene nada que ver con la presencia o ausencia de personas. Detesto a quien me roba la soledad sin a cambio ofrecerme verdadera compañia”, dijo Friedrich Nietzsche.
Sigamos juntos… Que la soledad no afecte nuestras hermosas vidas…

pandemia de la soledad















































































