En mayo de 1969, el hartazgo social al autoritarismo de la dictadura de Juan Carlos Onganía se manifestó en una pueblada histórica, que se denominó «Cordobazo» y que tuvo un impulso fundamental: la unidad de los trabajadores y los estudiantes.
El regimen militar -que se instaló tras el golpe al presidente Arturo Illia– estuvo caracterizado por el cercenamiento de las libertades democráticas y las proscripciones políticas. A esos factores se sumó, como detonante del estallido, la represión en las universidades. El 15 de mayo de ese año, los estudiantes correntinos habían sido reprimidos luego de una protesta por la privatización del comedor que terminó con la muerte de Juan José Cabral, de 22 años. Al día siguiente, se organizaron movilizaciones de repudio en Rosario, en las que fueron asesinados otros dos jóvenes: Luis Norberto Blanco y Adolfo Bello, de 15 y 22 años.
Pero ya desde su asunción, Onganía apuntó contras las universidades nacionales: les quitó la autonomía y el cogobierno, hecho que llevó a la ocupación de casas de altos estudios, fundamentalmente la Universidad de Buenos Aires (UBA). La noche del 29 de julio de 1966, el gobierno de facto dio la orden de desalojar las facultades tomadas. Los efectivos de la Policía Federal tenían el mandato de reprimir duramente. Y lo cumplieron. Palazos y más palazos cayeron sobre las cabezas y los cuerpos de alumnos, decanos, científicos… El episodio, conocido como La noche de los bastones largos, no fue un acto represivo más: marcó el inicio de la tristemente célebre “fuga de cerebros” que sufrió la Argentina.
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En el plano económico, la aplicación del plan del ministro Adalbert Krieger Vasena con medidas liberales como la suspensión de los convenios colectivos de trabajo y el congelamiento de salarios actuó también como catalizador, especialmente en Córdoba, que en esos años concentraba la industria automotriz y metalmecánica. Una resolución en particular fue la que sirvió de disparadora: la derogación del «sábado inglés», una ley que establecía el pago doble para cada hora trabajada después de las 13.
“Si analizamos la coyuntura, lo vemos como el resultado de una oposición general al ajuste económico y al autoritarismo de la ‘Revolución Argentina’ –instaurada mediante un golpe militar en junio de 1966– y de las circunstancias propias de Córdoba. Allí el movimiento obrero era fuerte; el movimiento estudiantil, especialmente activo, y se había celebrado un año antes el ‘Primer encuentro nacional de sacerdotes para el tercer mundo’”, explicó en el texto Un instante de victoria (2019) el historiador y ex director del Museo Histórico Nacional, Gabriel Di Meglio (despedido en junio de 2025 por orden del presidente Javier Milei).
“En 1969, el descontento de los trabajadores metalúrgicos, de la industria automotriz, de Luz y Fuerza y del sindicato del transporte fue en aumento por cuestiones de cada sector y, también a causa de la política nacional, propició una gran huelga. La confluencia de tres dirigentes sindicales dio inicio al Cordobazo: Elpidio Torres, Atilio López (peronistas) y Agustín Tosco (cuya filiación era de izquierda)»
cordobeses rebeldes

Desde 1967, la Confederación General del Trabajo (CGT) se encontraba dividida en dos: la Azopardo, con tendencia dialoguista, y la de los Argentinos, abiertamente opuesta al gobierno militar. En Córdoba, los dos sectores acordaron de inmediato convocar a un paro, pero a diferencia de lo que se había dispuesto a nivel nacional definieron que fuera «activo». Por eso, el jueves 29 de mayo, a las 11, los obreros salieron de las fábricas y se movilizaron al centro para hacer un acto frente a la sede de la CGT local.
El gobernador de facto, Carlos Caballero, vació la ciudad y trató de impedir la llegada de la movilización. Mientras se reunían, la policia asesinó al obrero metalúrgico Máximo Mena cuando su columna fue interceptada con balas de plomo.
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La bronca se extendió entre los manifestantes y los vecinos, que desde los techos de los edificios arrojaban piedras a la policía, especialmente en el Barrio Clínicas, habitado por universitarios. Trabajadores y estudiantes empezaron a controlar del centro de la capital provincial con barricadas y piquetes, que se inmortalizaron en cientos de postales fotográficas.
Con la ayuda del Ejército, el gobernador Caballero retomó al día siguiente el control de la ciudad. Si bien no hay cifras oficiales, se calcula que hubo más de 30 muertos por la represión, además de cientos de detenidos, entre los que se encontraban Tosco, Torres, López y otros dirigentes.

“Aunque el 30 de mayo el ejército recuperó el control de la ciudad y los principales dirigentes fueron encarcelados, el movimiento anunció el fracaso del proyecto de la dictadura para redefinir las reglas. Junto con otras puebladas, otros “azos” argentinos, el Cordobazo marcó el rumbo de la resistencia popular y fue el punto de partida de una radicalización política y social de grandes proporciones”, explicó el historiador Di Meglio.
En lo inmediato, significó la renuncia del gobernador Caballero y el principio del fin para Onganía. Tras 17 meses, todos los dirigentes detenidos recuperaron su libertad y retomaron la actividad gremial en Córdoba.
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Para Di Meglio, el Cordobazo “muy pronto se convirtió en un mito”. “Para quienes lo vivieron fue una referencia. Para quienes nacimos después, uno de esos momentos con aura, cuando la realidad se pone en cuestión, cuando la acción humana parece poderlo todo. Si bien no estuvo exento de tragedia y tal vez a causa del vértigo de los hechos en los años siguientes, el Cordobazo quedó en cierta medida separado de la posterior lucha armada, de la espiral de violencia y del terrorismo de Estado. Quedó situado antes del miedo, antes de la masacre, y su estela resulta más sonriente en la memoria”
Rebeldes con causa
En el plano mundial, entre 1968 y 1969 tuvieron lugar varios hechos significativos como el “Mayo Francés”, las protestas contra la guerra de Vietnam y la “Primavera de Praga”. La historiadora Valeria Manzano llama a este proceso Momento 68 global.
“Entre 1966 y 1970, en alrededor 100 ciudades en los cinco continentes estallan de manera simultánea una serie de revueltas cuyo rostro es juvenil. Se trata en su mayoría de jóvenes estudiantes o trabajadores”, afirma.
Fuentes: Argentina.gob.ar / Archivo 90 Líneas / Un instante de victoria (2019), de Gabriel Di Meglio. En Lucha de Calles, publicación del Parque de la Memoria. / Se cumplen 50 años del Cordobazo. En Agencia Télam / 50 años del Correntinazo. En Diario del Litoral / Cordobazo: rebelión popular e insurrección urbana / Entrevista a Mónica Gorgillo en conicet.gov.ar.
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