Un «puñadito» de los más de 550 alumnos y alumnas de la Orquesta Escuela de Berisso brindaron este 18 de julio un maravilloso concierto en el auditorio del Instituto Canossiano San José de la ciudad ribereña; sin dudas, uno de los mejores de toda la región, no solo por su capacidad sino también por su acústica.
Ante un público que excedió la cantidad de sillas disponibles -y eso que eran muchas-, se presentaron, en un ambiente familiar y descontracturado (marca de la casa), la Banda de Vientos, la Filarmónica, los Iniciales y guitarras y los Iniciales y guitarras más el compositor, director y docente Hugo Figueras, un músico egresado de la Facultad de Artes de la UNLP que desde mediados de los 90 se ha volcado mayormente al público infantil.
Cerca de las 12,30 -hora pautada para el inicio del concierto- seguía llegando gente. Dijeron presente el intendente municipal, Fabián Cagliardi, y concejales. El coordinador general de la orquesta, Juan Carlos Herrero, le agradeció públicamente el apoyo financiero mensual que el Municipio comprometió para los numerosos viajes que deben realizar por semana (casi 600 estudiantes repartidos en 16 núcleos es un trabajo gigante, del cual a veces se pierde dimensión). De hecho, fue el propio mandatario quien, al dirigir unas palabras, recordó una anécdota: cuando la orquesta en pleno realizó hace unos años una presentación, se pensó en el Teatro Argentino. «Ofrecieron una sala… ‘No entran todos’, le dije a la directora de Cultura provincial, Florencia Saintout. ‘Bueno, se puede hacer en el patio’, sugirió… ‘No entran’, le volví a decir. Ella no lo podía creer», recordó. Finalmente se llevó a cabo sobre la avenida 51. Esa megafunción quedó retratada por una maravillosa foto.
Mientras los chicos y chicas de la Banda de Vientos, encargados de abrir la función, se acomodaban a metros del escenario, el comentario entre algunos de los presentes era la excelente presentación de la Camerata de la Orquesta, que el viernes por la tarde-noche tocó en la Parroquia Inmaculada Madre de Dios, ubicada en la calle 502 entre 15 y 16 de la platense localidad de Gonnet.
La Banda de Vientos interpretó cuatro piezas. El momento más distendido llegó antes de que tocarán «Oye cómo va», el icónico mambo compuesto en 1957 por el cubano Israel «Cachao» López, que a lo largo de la historia tuvo «mil versiones», aunque las que lo llevaron a todos los rincones del planeta fueron, según los entendidos, las que hicieron el percusionista Tito Puente en 1962 y el eximio guitarrista mexicano Carlos Santana en 1970. Y es que el director de la banda, junto con el conductor, le pidieron ayuda al público para que acompañara con el tradicional «ú» que caracteriza al mambo, lo cual, entre risas, tuvo que ser reiterado varias veces, a punto tal que en un momento dio la sensación de que estaban en la sala los «remeros vikingos» que le pusieron color noruego al Mundial 2026. A continuación, un botón de muestra…
Oye cómo va (fragmento) – Banda de Vientos de la OEB
La Banda de Vientos terminó haciendo una excelente presentación, tocando -como dijimos- cuatro obras. Compartimos un fragmento de otra de ellas.
Banda de Vientos de la OEB (fragmento)
También fueron cuatro obras las que interpretó la Filarmónica, que redondeó una actuación realmente impactante. De hecho, los aplausos se extendieron largamente entre pieza y pieza, y al final se mezclaron con los clásicos «¡bravo!» que brotaban de entre el público… más que merecidos.
Como mencionamos, un profesor de la orquesta que se encuentra estudiando en Japón se hizo presente para convertirse en el violinista solista en una de las obras. Compartimos algunos pasajes.
Filarmónica de la OEB (fragmentos de la presentación en el Colegio Canossiano)
Y con los Iniciales y guitarras llegó el coro y el candombe. Un hermoso inicio donde los chicos y chicas de la orquesta se lucieron poniéndole música al clásico «¡Candombe! ¡candombe negro! / Nostalgia de Buenos Aires / Por las calles de San Telmo / Viene moviendo la calle!…»
Pero antes del candombe llegó un regalo muy pero muy especial. Les pidieron a todas y todos los guitarristas que pasaran al frente sin los instrumentos. Y entonces ingresó al salón Facundo Molina, quien en septiembre de 2005 fue uno de los veinte alumnos de la Escuela Primaria Nº 25 de El Carmen que dieron inicio a la aventura de la Orquesta Escuela. Lo hizo como violinista. En el camino se dio cuenta de que lo suyo era la luthería. Y hoy se encuentra estudiando la Licenciatura en Luthería en la Universidad Nacional de Tucumán, única casa de altos estudios donde se dicta la carrera. En su primer año, como trabajo final del taller tuvo que fabricar una guitarra y coronó el enorme trabajo con un 9. Este sábado 18 de julio la donó a la orquesta. Un momento muy emotivo.
orquesta escuela canossiano

Azabache (fragmento) – Iniciales y guitarras de la OEB
Finalmente, a ellos se sumó Hugo Figueras con su guitarra repleta de colores, y todos los presentes se sumaron a la propuesta de ir a la plaza y jugar en el tobogán, las hamacas y la calesita…

Un mediodía-tarde hermoso que también disfrutaron -y mucho, dicen- Santa Magdalena de Canossa y Santa Josefina Bakhita, quienes escucharon el concierto desde los murales del auditorio.
El 30 de mayo, Juli y Abraham, de apenas 3 años, iniciaron su camino como violinistas con el profesor Lucas Portos en la Escuela 25 de El Carmen. Tres días más tarde, el 2 de junio, en la cuenta de Facebook de la orquesta se anunció la apertura de «un nuevo núcleo para que se sumen muchos más chicos: la Escuela Primaria 24 del barrio Villa Progreso». La OEB tiene muy buenas bases, y parece que por ahora no encuentra techo…
orquesta escuela canossiano

Algunas postales desde el Canossiano








Filarmónica: violines y violas por un lado, cellos y contrabajos por el otro
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