En el 116º aniversario de la Revolución de Mayo, el arzobispo de La Plata, Gustavo Carrara, presidió el Tedeum en la Catedral, del cual participó la vicegobernadora de la Provincia de Buenos Aires, Verónica Magario; el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco; el intendente municipal, Julio Alak; su par de Berisso, Fabián Cagliardi, entre otras autoridades, miembros de fuerzas de seguridad, representantes de diversas confesiones religiosas y fieles.
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En su mensaje, Gustavo Carrara convocó a todos a asumir un rol activo en la construcción del país, poniendo especial énfasis en la dignidad del trabajo, la escucha de las periferias y la responsabilidad de los dirigentes frente a los desafíos sociales y tecnológicos actuales.
“Hoy nos negamos a ser meros espectadores. Elegimos poner el hombro en la construcción de la patria y ser ciudadanos protagonistas”, expresó al comienzo de la homilía, en la que definió al trabajo como “un camino muy concreto para construir el bien común» y fortalecer el proyecto nacional iniciado en 1810.
«Queremos poner el hombro en la construcción de nuestra Patria; para lograrlo, necesitamos que cada habitante acceda a un empleo digno y respetuoso de su condición humana. Una dignidad que es inviolable e infinita. Por este motivo, el trabajo constituye para la Doctrina Social de la Iglesia un eje central; es, tal vez, la clave de toda la problemática social«
El arzobispo sostuvo que “el trabajo es dignidad”, y recordó que Jesús “dedicó la mayor parte de su vida terrena a la labor manual”, reivindicando así el valor humano y espiritual de toda tarea honesta. En esa línea, retomó palabras del Papa Francisco, quien afirmaba que “el mundo del trabajo es una prioridad humana y, por lo tanto, una prioridad cristiana”.

Carrara destacó además que “los lugares de la Iglesia son los lugares de la vida”, y remarcó la importancia de estar presentes en fábricas, plazas y ámbitos laborales, acompañando las realidades concretas de las personas. Al referirse a un relevamiento realizado por Cáritas Argentina en más de 1.300 comunidades del país, señaló que el problema del trabajo aparece como una de las principales preocupaciones en las periferias geográficas y existenciales.
“Resulta imperativo que los dirigentes políticos, sociales, empresariales y religiosos nos acerquemos a las periferias para comprender la realidad en profundidad”, afirmó. Y agregó: “Debemos contemplar y escuchar a esas miles de mujeres y hombres que hacen fila para viajar y trabajar honradamente”.

También hizo referencia a la nueva encíclica del Papa León XIV, Magnifica humanitas, dedicada a la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial. Explicó que el documento retoma el legado social del Papa León XIII y advierte sobre los riesgos de una economía que sacrifique el empleo en nombre de la rentabilidad. “El objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo”, citó Carrara.

Finalmente, el arzobispo llamó a promover “con creatividad y audacia” políticas que protejan el trabajo humano frente a las transformaciones tecnológicas y reclamó una visión del poder orientada al cuidado de los más frágiles. “Queremos poner todos el hombro en la construcción de nuestra patria. Para eso necesitamos que todos puedan trabajar y que todos tengan un trabajo respetuoso de su dignidad”, concluyó.



















































































