Hace poco presentamos en 90 Líneas el estudio de investigadores de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) que da cuenta de que El drama del techo propio castiga por igual a jóvenes y adultos mayores. «Mientras los jóvenes no logran calificar para créditos por la precariedad laboral, los adultos mayores enfrentan el deterioro de sus hogares con jubilaciones de subsistencia», sentencia el trabajo dirigido por Marianela Ana Buono y Daniel José Buono.
Lo cierto es que en una segunda parte del trabajo, los investigadores proponen la vivienda intergeneracional como una solución posible a la grave crisis habitacional.
El marco teórico del trabajo retomó experiencias desarrolladas en países como España, Estados Unidos y Holanda, donde los espacios intergeneracionales permiten la convivencia entre adultos mayores y jóvenes adultos, generando beneficios mutuos: mientras los jóvenes acceden a un lugar donde vivir durante su etapa de formación, los adultos mayores cuentan con compañía física y emocional.
“La vivienda en la Argentina. Relaciones intergeneracionales”, lleva por título la investigación de la UCALP que pone el foco en el déficit habitacional del país y analiza su impacto -como se mencionó- no solo en los adultos mayores, sino también en los jóvenes y sus familias, incorporando una mirada integral sobre las dinámicas intrahogar, las relaciones entre distintos grupos etarios y los intercambios culturales y educativos que se generan en los espacios compartidos.
La propuesta de las viviendas intergeneracionales aparece como innovadora en la Argentina, pues el déficit habitacional, tal cual marcan los propios especialistas, hoy afecta tanto a jóvenes como a adultos mayores; estos últimos «presos» de ingresos totalmente insuficientes para alquilar o mantener una vivienda propia, al tiempo que empiezan a padecer el trauma mundial de la soledad (Ver nota Envejecimiento y salud pública: el gran desafío de un futuro muy cercano – 90lineas.com).
Ejes de la investigación
Desde una perspectiva social, económica, antropológica, urbanística, legal y educativa, la investigación se centra en los ejes conceptuales del acceso a la vivienda, el envejecimiento activo, la accesibilidad universal y el impacto social y educativo de estas experiencias.
El informe presenta la metodología, el proceso de trabajo y los resultados obtenidos, con un enfoque interdisciplinario que amplía lo desarrollado en la primera parte de la investigación, combinando revisión bibliográfica, estudios de casos nacionales e internacionales y entrevistas con profesionales de distintas disciplinas, lo que permitió profundizar el análisis y avanzar hacia una propuesta concreta de aplicación inmediata.
El proyecto, dirigido por Marianela Ana Buono y codirigido por Daniel José Buono, fue realizado por un equipo integrado por Valeria Altamirano y Luciano Ezequiel Bizin y, como investigadores asociados externos, Juan Antonio Maldonado Molina y María Teresa Sánchez Martínez (ambos de la Universidad de Granada, España). Colaboraron, además, estudiantes de las facultades de Ciencias Económicas y Sociales y de Arquitectura y Diseño de la casa de altos estudios platense.
Objetivos de la propuesta
La meta principal de esta investigación fue pensar y proponer un espacio habitacional compartido intergeneracional, denominado Centro Comunitario Intergeneracional de Formación Educativa (CCIdE).
Entre los interrogantes que guiaron a los investigadores, se planteó si la convivencia entre jóvenes y adultos mayores, además de contribuir a reducir el déficit habitacional, podría consolidar un espacio educativo común, con el compromiso de todos los actores sociales involucrados y con el aval de instancias municipales para la emisión de certificaciones oficiales de capacitación en oficios, que faciliten una rápida inserción laboral.
vivienda intergeneracional

El marco teórico del trabajo retomó experiencias desarrolladas en países como España, Estados Unidos y Holanda, donde los espacios intergeneracionales permiten la convivencia entre adultos mayores y jóvenes adultos, generando beneficios mutuos. Mientras los jóvenes acceden a un lugar donde vivir durante su etapa de formación, los adultos mayores cuentan con compañía física y emocional.
La investigación destaca el valor del envejecimiento activo y del espacio habitacional como ámbito de educación informal, donde el enseñar y aprender se produce de manera cotidiana
Nuevo producto arquitectónico
El estudio propone al Centro Comunitario Intergeneracional de Formación Educativa como un nuevo producto arquitectónico de carácter público, inserto en la trama urbana y adaptado al contexto socioeconómico y cultural de cada lugar. Se trata de un espacio multifuncional, pensado para funcionar las 24 horas del día durante todo el año, que contempla tanto las funciones básicas del habitar, como ámbitos flexibles destinados al encuentro, la convivencia y el intercambio cultural y educativo.
El Centro Comunitario Intergeneracional prevé espacios comunes como salas de estar, comedores, salones de reunión y de juegos, donde se promueven las relaciones intergeneracionales y la transferencia de saberes
La propuesta incluye talleres y cursos, pero también valora los quehaceres cotidianos como instancias de enseñanza y aprendizaje. En este esquema, los adultos mayores con formación profesional u oficios cumplen un rol de tutores, mientras que los jóvenes y adolescentes colaboran, entre otras tareas, en el acompañamiento tecnológico.
Desde el punto de vista arquitectónico, el proyecto plantea ambientes flexibles, multiuso y permeables, con ventilación natural, integración interior-exterior, uso de materiales regionales y reciclados, sistemas sustentables y mobiliario adaptable. Estas características buscan favorecer la convivencia, el respeto por la privacidad y la adaptación a distintas actividades diurnas y nocturnas.
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Certificaciones básicas oficiales
En términos educativos y laborales, podría emitir certificaciones básicas oficiales, consideradas antecedentes de primeras prácticas y experiencia laboral, especialmente destinadas a adolescentes y jóvenes adultos que se encuentran fuera del sistema educativo formal. Estas certificaciones funcionarían como respaldo para la inserción en el mercado laboral y requerirían el reconocimiento dentro del marco legal educativo nacional y provincial.
Este Centro representaría un aporte significativo para la sociedad argentina, al abordar de manera simultánea el déficit habitacional y la educación. El proyecto se presenta como un artefacto urbano de carácter innovador, con potencial para convertirse en una institución modelo, adaptable a distintos contextos del país y con impacto favorable en lo social y educativo.
Según el trabajo, la incorporación de estas propuestas al debate público permitiría avanzar en nuevas soluciones frente a problemáticas estructurales que atraviesan a la Argentina.
Podes conocer más sobre esta propuesta y otras en la revista Artificios de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UCALP: https://revistas.ucalp.
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