62.506 millones de dólares. Es lo que le deben al Fondo Monetario Internacional Ucrania, Egipto, Ecuador, Pakistán, Kenya, Angola, Costa de Marfil, Ghana y Bangladesh.
¿Una absoluta locura, no?
Pues bien, por encima de esos 9 países se ubica otro, el primero indiscutido, el mayor deudor en la historia del FMI merced a las gestiones de Macri-Caputo y de Milei-Caputo… Es la República Argentina, que le adeuda al organismo internacional de crédito la friolera de 63.986 millones de dólares. Sí, más que los nueve que lo siguen en el Top-10 sumados.
¿Fuente? El propio FMI.

¿Quién o quiénes nos sacan de esto?
¿Por qué no es “el tema” por excelencia del que se habla en la política argentina?
¿Quién o quiénes tendrían la capacidad de levantar ese ancla que nos está sumergiendo cada día más, con un horizonte real de hundirnos en el intento?
¿Dónde están esos casi 64 mil millones de dólares que Macri y Caputo (u$s 44.000 millones) tomaron en 2018 y que Milei y Caputo (u$s 20.000 millones) tomaron ayer nomás?
¿Por qué está cajoneada la causa penal -¡que existe eh!- sobre el destino de los fondos históricos a nivel mundial que recibió el gobierno de Macri-Caputo-Sturzenegger y el poder económico concentrado del país, el mismo que se enriqueció hasta el infinito con cada toma de deuda desde 1958 hasta hoy, pero sobre todo a partir de marzo de 1976?
¿Será porque, precisamente, son los ricos de este país los que avalaron cada etapa endeudadora -las cuatro etapas neoliberales- y ¿curiosamente? atentaron de todos los modos posibles contra los gobiernos que desendeudaron al país (primer peronismo, presidencia de Arturo Illia y presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández)?
“…Esta es, desgraciada y lamentablemente, la historia de la Argentina desde 1976: después de cada crisis, los grupos económicos concentrados salen cada vez más ricos; el pueblo, cada vez más pobre, y la Argentina cada vez más endeudada” (Cristina Fernández de Kirchner – 16/9/2025 – audio en ocasión de un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices)
¿Muchas preguntas, no? Sin dudas.
Hace pocos días, La Política Online reflejó las declaraciones de una funcionaria clave del FMI que -aseguran- se irá del organismo hacia finales de año.
La deuda “impagable”
Son declaraciones que deberían estar en primer plano, porque el debate sobre qué vamos a hacer con la deuda debería estarlo, ya que es total y absolutamente imposible pensar en el futuro con ese ancla que nos condena -de momento- de por vida.
“Ceyla Pazarbasioglu, la poderosa directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión (SPR) del FMI, anunció que antes de fin de año abandonará el organismo. La decisión impactó en el staff técnico del Fondo, donde temen que un nuevo fracaso económico de la Argentina los deje sin sus muy bien rentados cargos”, escribió la colega Luciana Glezer en una nota publicada en LPO el 14 de septiembre último. Y añadió que la salida de la economista turca “no es un detalle menor: fue ella quien en abril firmó un capítulo entero sobre el caso argentino en el Staff Level Agreement que suscribió Luis Caputo. Allí, con tono quirúrgico, dejó asentado que la deuda del país es ‘prácticamente impagable’”.
“La renuncia de Ceyla llega en el preciso momento en que el nuevo acuerdo del FMI con el gobierno de Milei ingresa en zona de turbulencias y ya se habla de un posible incumplimiento para el año que viene, porque se ve poco probable que el gobierno pueda afrontar la pared de vencimientos que superan los USD 20 mil millones -sigue Glazer-. O sea, se avecina otro gran papelón del organismo con la Argentina, que cuando estallan sus programas se suelen cargar a los principales funcionarios del FMI involucrados”.
“‘Este naufragio (económico de nuestro país) es más fraudulento que el de 2018. Argentina tiene una exposición impagable del 1.300% de su cuota como país miembro’, afirmó a LPO un técnico al tanto de los detalles de las tortuosas negociaciones del organismo con la Argentina”, dice en otro tramo la periodista, cuyo artículo completo puede leerse aquí.

Algunos apuntes para tener en cuenta
- Fue el primer peronismo, en 1954, el que canceló la deuda en moneda extranjera. Además, se negó a incorporarse al FMI, de reciente creación (nació en diciembre de 1945).
Perón y Rivadavia
- En 1956, ¿casualmente? al año siguiente del sanguinario golpe de Estado que puso fin al primer peronismo, el país ingresó en el organismo. “El primer convenio fue en 1958, bajo la presidencia de Arturo Frondizi, por 75 millones de dólares. Según los documentos de la época, se trataba de un ‘programa de estabilización’ que incluía ‘una reforma del sistema de cambios’ para ‘terminar con la inflación’” (RT y La Nación). ¿No les suenan familiares los argumentos?
- En la Argentina de 1974, la que logró algunos de los mejores índices económicos, industriales, sociales, educativos y culturales de la historia, la deuda ascendía a unos manejables u$s 4.800 millones: al terminar la dictadura cívico-militar era de 45.000 millones de dólares. Vale subrayar que el último “gran acto” económico de la dictadura fue estatizar la deuda privada de los grandes grupos económicos, algo que la sociedad toda sigue pagando hasta hoy.
- Escribió Emmanuel Gentile en abril de 2025 en el sitio RT: “Después de declarar un default en 2002, Argentina comenzó un camino de recuperación que le permitió al presidente Néstor Kirchner (2003-2007) dejar atrás buena parte de la deuda externa y abonar los pasivos que tenía el país con el FMI. A partir de ese momento, Argentina atravesó un período de recuperación, disminución de la pobreza y la desocupación, y de superávit comercial. Entre la gestión de Kirchner y su esposa, Cristina Fernández (2007-2015), Argentina pasó más de 10 años sin asumir nuevos compromisos con el Fondo Monetario Internacional”.
- El negocio del carry trade -bicicleta o timba financiera- requiere sí o sí del endeudamiento externo. No es casual, entonces, que cada gobierno que desendeudó al país fuese sacado del medio vía golpes de estado o de un golpe mediático-judicial.
- Finaliza Gentile: “La toma de deuda de Macri por 44 millones de dólares, aún sin haber sido saldada, fue reestructurada en 2023 por la gestión de Alberto Fernández, y se incrementa ahora con el nuevo acuerdo alcanzado por la administración de Javier Milei. Según el decreto firmado por el líder libertario, los fondos, unos 20.000 millones de dólares, se utilizarán para el rescate de la deuda del Tesoro con el Banco Central y para afrontar los vencimientos con el propio organismo en los próximos 4 años”.
Una deuda “prácticamente impagable”, según dejó sentado por escrito la poderosa directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión del FMI, la economista turca Ceyla Pazarbasioglu, que para fortuna de Caputo, Milei, Macri y Cía. dejará su cargo a finales de año. “Ceyla fue muy dura en su diagnóstico, para nosotros su salida es una oportunidad de renegociar sin tanta presión técnica en los textos”, afirmó a la periodista Luciana Glezer la fuente del FMI consultada.
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