Por Bárbara Dibene (*)
A las cinco y media de la tarde, con el sol empezando a caer, unas 30 personas se reúnen en la esquina de 1 y 60, en el monumento a la Medicina. Es el último sábado de febrero y la primera expedición urbana del año del “Proyecto arbórea”, que propone caminar por distintos barrios de la ciudad, reconocer especies de árboles a partir de la observación de sus características y detenerse también en marcas urbanas, como carteles y placas conmemorativas. El objetivo es descubrir lo que a veces pasa desapercibido.

Andrea Suárez Córica, artista visual y creadora de la iniciativa, relata antes de empezar el recorrido: “El proyecto nació en 2008 cuando con mi hijo Juan Manuel, de 7 años, nos preguntamos por el nombre de un árbol que estaba en la puerta de casa. Ninguno lo sabía y los vecinos a los que consultamos tampoco. Solo en un vivero pudieron respondernos, y nos dijeron que las personas suelen interesarse más por las ‘prestaciones’ de los árboles, por ejemplo si dan sombra, cómo son las raíces o su fruto”. Desde entonces, cuenta, comenzaron a investigar, leer libros especializados y a recorrer la ciudad para aprender desde la experiencia.
Tiempo después, la escuela de Juan Manuel invitó a Andrea a dar una charla, pensando que se dedicaba a la botánica por los conocimientos que su hijo compartía en clase. Ella aceptó, aclarando que era autodidacta, y ofreció llevar la colección de los registros que tenía con su hijo. “El Bosque ambulante”, como se llamó la instalación que luego se replicó en otros espacios educativos, tuvo como premisa trabajar a partir de los saberes de los chicos. Años después llegó la organización de las expediciones, que además comenzaron a incorporar personas invitadas de distintas disciplinas, lo que hace que cada una sea única.
flora platense

arbórea» (Foto: Bárbara Dibene)
Después de la presentación, el grupo avanza por diagonal 74 y lo primero que señala Andrea es un tocón, que es la parte del tronco de un árbol que queda unida a la raíz cuando lo cortan. “Nos deben muchísimos árboles”, dice, en referencia a ejemplares que podrían reponerse. La frase abre la conversación sobre el mantenimiento del arbolado público.
Esta vez la invitada es Madelaine Méndez, bióloga egresada de la Universidad Nacional de La Plata, para un especial de flores.
Madelaine eligió el palo borracho como primera estación, que está en plena floración y se lo ve hermoso e imponente. Allí explicó el origen de las plantas con flores, hace millones de años, lo que resultó en una buena estrategia para su reproducción. La segunda fue una acacia de Constantinopla, donde, con lámina en mano, repasó la “anatomía” de las flores. Y en la tercera, un plátano, “muy criticado por las alergias durante la primavera”, bromeó. Sin embargo, aclaró que se trata de un árbol que fue elegido para plantar en la ciudad porque, por ejemplo, puede “retener” el polvo que circula en el aire.
flora platense

Después de dos horas, y aplausos de cierre, la bióloga evaluó sobre la experiencia: “Antes de arrancar estaba nerviosa y expectante. Luego me sentí muy cómoda y también emocionada. Andrea siempre genera un clima de comunidad; su militancia y pasión la contagia en cada palabra, y eso también hace que la expedición se disfrute. La gente fue muy receptiva, se notó el interés del público a partir de sus preguntas e intercambio constante”.
Pero las expediciones no son solamente caminatas, sino que proponen una forma de construir otra mirada sobre la ciudad.

El plátano es “muy criticado por las alergias durante la primavera”, bromeó Madelaine, bióloga egresada de la UNLP. Sin embargo, aclaró que se trata de un árbol que fue elegido para plantar en la Ciudad porque, por ejemplo, puede “retener” el polvo que circula en el aire
Observar para reconocer y valorizar
El “Proyecto arbórea” se define como una “investigación poética ambiental”, por el cruce entre las descripciones botánicas y lo que ocurre en el encuentro. Como explica Andrea, lo poético acontece “con derivas del lenguaje y asociaciones muchas veces impensadas, que resultan muy didácticas a los fines de aprender a reconocer un árbol o recordar un detalle”.

Andrea disfruta especialmente la previa de los encuentros, ya que visita la zona para conocer las características del barrio y qué acontecimientos sucedieron allí. “Un árbol nunca está solo, tiene una historia particular, también de gestión, y además cuenta con toda su biodiversidad”.
En esa misma línea, Madelaine subraya la importancia de estas salidas como una forma de promover el vínculo con el entorno. “Conocer la flora local ayuda a que conozcamos más sobre nuestro patrimonio biocultural, y a partir de ello también acercarnos al mundo de la fauna que la rodea”. Entre las especies que suelen asociarse con la ciudad menciona el tilo, “el cual nos inunda con su aroma en la primavera”, también el jacarandá, “que viste veredas y calles con sus flores lilas”, y el plátano. “Tampoco puedo dejar de nombrar el Tala, que no solo lo considero propio, sino que también es nativo y es representativo de nuestra zona de talares”.
“Nos deben muchísimos árboles”, dijo Andrea, creadora del «Proyecto arbórea», en referencia a la cantidad de ejemplares que deberían reponerse en la Ciudad
Pero el proyecto no se limita a la contemplación. También invita a pensar el árbol como un “bien de uso público” que aporta beneficios a todas las personas, y por eso es necesario su defensa. “Creo que hoy tenemos que pensar en derechos ambientales, en espacios públicos verdes de esparcimiento y de ocio adecuadamente instalados”, sostiene Andrea. En ese sentido, dice que hay que promover la democratización de la forestación, porque “las personas de la región no gozan de los mismos beneficios” en relación a los espacios verdes.
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Ilustración botánica, la pasión por el detalle
Así como en la expedición cada hoja, flor y fruto lleva a la identificación de especies, pero también a anécdotas e historias, en el Atelier de Lucía Zucherino, ilustradora botánica y tallerista platense, dibujar es otra forma de acercamiento a la flora local.
Consultada sobre sus comienzos, Lucía recuerda que empezó a dibujar plantas hace diez años. “Siempre fui una coleccionista de libros álbum, más que nada por las ilustraciones, y a eso se sumaba mi gusto por lo vintage. Creo que esas cosas se unificaron en la ilustración botánica, la unión de la naturaleza y lo artístico”. Luego, decidió formarse y comenzó a tomar clases con distintas profesoras y descubrir variedad de técnicas. En ese proceso, se dio cuenta de “lo detallista y metódica que es este tipo de ilustración, y que me encantaba observar plantas”.
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En 2019 comenzó a dar clases y, tras la pandemia, abrió el “Atelier” en el barrio de Plaza Islas Malvinas. Allí ofrece talleres regulares y encuentros especiales e intensivos para dibujar flores, partes de un árbol, frutos y hasta hongos. A veces, también, organiza salidas al parque San Martín para recolectar ejemplares que luego se dibujan en el taller. Es, como en el caso de “Proyecto arbórea”, una invitación a entrenar la mirada y conocer desde la experiencia.
«Me parece hermoso que exista una iniciativa que le dé visibilidad y defienda nuestro arbolado urbano. Tenemos una ciudad privilegiada por la cantidad de árboles con la cual contamos” (Lucía Zucherino, ilustradora botánica y tallerista platense)
“Cuando empezás a dibujar plantas no podés dejar de observar tu alrededor y descubrir cosas nuevas de la botánica. Un árbol que no habías visto, describir frutos o flores en las que no te habías detenido. La ilustración botánica te ayuda a agudizar la observación. Y para mí es lo más bello de la disciplina, y lo que más adquirí con los años”.
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Actualmente, Lucía tiene decenas de diseños que materializó en distintos productos, como remeras, cuadernos y hasta rompecabezas. En su perfil de Instagram pueden verse sus procesos y diseños finales, conocer los próximos talleres y también las actividades en las que interactúa con otros proyectos.
“Con Andrea tenemos pendiente una actividad en conjunto que espero que ocurra este año. Me parece hermoso que exista una iniciativa que le dé visibilidad y defienda nuestro arbolado urbano. Tenemos una ciudad privilegiada por la cantidad de árboles con la cual contamos”, cierra.
(*) Becaria doctoral en el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CCT-La Plata CONICET-UNLP) – Grupo ¿De qué hablamos cuando hablamos de Chagas? – Grupo GeoVin
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