Son los que laburaron toda la vida para que hoy, un gobierno para los ricos, les niegue pasar dignamente sus últimos años. Y además, ¡se jacte de eso!
Pero ellos, con todas sus dolencias a cuestas, dolencias lógicas de la edad, en medio de un invierno durísimo, salen a la calle a pedir un poco de dignidad. Y sobre esos cuerpos dolidos, caen bastonazos.
¿Los que pegan no tienen padres mayores o abuelos? Seguramente sí. Pero dicen que les dan un bono extra.
Puta madre… ¡Que bajo hemos caído!
(diario digital conclusión)(estación sur)(P12)(parlamentario)(edgardo gómez – tiempo argentino)
Creo que nos convertimos en una «sociedad canalla». Pero no lo queremos asumir, porque ¿a quién le gusta reconocer que perdió hasta la empatía con los viejos?