Por Marcos Waldbillig (*)
La exploración del Cañón de Mar del Plata
El estudio de la biodiversidad de nuestro Atlántico Sur siempre fue de gran interés nacional, y es particularmente difícil llevarlo a cabo cuando se trata de fauna que se encuentra a profundidades de hasta 3.900 metros. Por eso, desde hace muchos años, científicos de todo el país unen sus esfuerzos para llevar a cabo esta tarea. En esta ocasión, investigadores del CONICET, la mayoría también docentes universitarios, presentaron un proyecto basado en el trabajo de muchos años de políticas públicas para ser seleccionados por la Fundación Instituto Schmidt Ocean, que ofrece el financiamiento mediante el soporte técnico, comunicacional y una tecnología única en el mundo para realizar esta tarea.
El equipo de trabajo está nucleado en el Grupo de Estudios del Mar Profundo Argentino (GEMPA), que contiene a investigadores de los siguientes institutos estatales dependientes del CONICET:
- Museo Argentino de Ciencias Naturales (MACN) – CABA
- Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR) – Puerto Madryn
- Museo de La Plata (MLP) – La Plata
- Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) – Ushuaia
- Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (IIMyC) – Mar del Plata
- Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA) – Córdoba
- Instituto de Biodiversidad y Biología Experimental y Aplicada (IBBEA) – CABA
Dado que muchos institutos también dependen de Universidades Nacionales y que, como mencionamos anteriormente, la mayoría de investigadores también son docentes universitarios, en esta iniciativa se encuentran incluidas las universidades de La Plata, Córdoba, Buenos Aires y Mar del Plata. Por último, colaboran también la Prefectura Naval Argentina y el Servicio de Hidrografía Naval.
Una becaria -que trabaja en esta campaña- no podrá continuar con su línea de investigación una vez terminada su beca doctoral debido a que el Estado no le otorgó la posibilidad de continuar con una beca postdoctoral (…) Y todos los científicos a bordo seguirán cobrando por debajo de la línea de pobreza
Esta gran orquesta estatal y federal lleva adelante la expedición o campaña, como le solemos llamar en al ámbito, denominada “Talud Continental IV” con el objetivo de explorar las características fisicoquímicas y la biodiversidad del Cañón Submarino de Mar del Plata.
Estos cañones son valles submarinos ubicados en nuestro talud continental; en particular el de Mar del Plata es el de mayores dimensiones y posee características particulares que lo convierten en un punto de alta biodiversidad marina, especialmente de invertebrados. Podemos aprovechar esta oportunidad y mencionar que existe un vasto sistema de cañones a lo largo de todo nuestro talud entre los que se encuentran, por ejemplo, los cercanos Cañón Querandí y Punta Mogotes, y más hacia el sur el Cañón Ameghino, Almirante Brown, Bahía Blanca y Malvinas.

No hay IV sin III, y es que como indica el nombre de la campaña, anteriormente hubo otras tres lideradas por el GEMPA pero a bordo del buque oceanográfico ARA-Puerto Deseado, perteneciente al CONICET en convenio con el Ministerio de Defensa y tripulado por la Armada Argentina.
Estas se realizaron entre el 2012 y 2013 en un contexto de una significativa inversión científica por parte del Estado Nacional, convirtiéndose en las primeras expediciones argentinas focalizadas en el estudio de la fauna de aguas profundas del Atlántico Sudoccidental, abarcando profundidades de hasta aproximadamente 3.500 metros, lo que representó un hito para la investigación biológica marina argentina.
La campaña actual, a bordo del RV Falkor Too del Instituto Schmidt Ocean posee características metodológicas distintas de las anteriores mencionadas. Mediante el Remoted Operated Vehicle (ROV) SuBastian, los científicos pueden observar a los organismos vivos en su entorno, tomar fotos, videos y por supuesto, seleccionar muestras a elección con distintas técnicas de colecta que ofrece el ROV. Como broche de oro, la gran novedad que generó el furor actual: un streaming en vivo que nos muestra todo por Youtube.
Es necesario comunicar con firmeza la convicción de que la actividad científica, sobre todo aquella referida a temas estratégicos para la soberanía nacional, debe ser financiada por el Estado Nacional, estar bajo nuestros intereses, garantizando el desarrollo y el bienestar del pueblo, rechazando así un modelo de ciencia “rescatada” financieramente por la filantropía
En medio del cientificidio
Todo este suceso ocurre en un contexto de cientificidio, mientras se escriben estas palabras los trabajadores de CONICET realizamos un paro de 48 horas con jornadas de protesta.
El desmantelamiento estatal, y en particular el ataque directo a la ciencia argentina por parte del gobierno de la Libertad Avanza tiene muchísimos frentes. Algunos de ellos que dan cuenta del gravísimo estado actual son:
- El cierre del ingreso a la Carrera de Investigador del CONICET,
- El recorte al otorgamiento de becas doctorales y posdoctorales,
- El congelamiento del salario de becarios de la Agencia CONICET y su desmantelamiento,
- El cese de otorgamientos de subsidios a Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica (PICT) y el cierre del Ministerio de Ciencia y Técnica
En el plano salarial, la pulverización es total; los científicos argentinos perdieron un 35% de salario desde el comienzo del gobierno de Milei, 35% menos sobre un salario que no era precisamente alto.
El ajuste se evidencia, asimismo, dentro de la tripulación del Falkor Too: una becaria, que trabaja en esta campaña, no podrá continuar con su línea de investigación una vez terminada su beca doctoral debido a que el Estado no le otorgó posibilidad de continuar con una beca postdoctoral, según expresó el investigador Gregorio Bigatti en un reportaje de la radio Futurock. Por último, todos los científicos a bordo cobran por debajo de la línea de pobreza.
Si bien esta investigación pone en valor a la ciencia argentina y permite la posibilidad de seguir conociendo nuestro mar en un contexto muy adverso, también consideramos importante preguntarnos: ¿es esta cooperación un modelo alternativo deseable ante el desmantelamiento estatal?
El riesgo de depender de una ONG estadounidense producto del desmantelamiento estatal
La exploración del Atlántico Sur es un tema estratégico para nuestra soberanía nacional, debido a la importancia de los recursos, tanto pesqueros como hidrocarburíferos y, como bien tenemos presente ahora, por su biodiversidad. Por otro lado, es un territorio de importancia geopolítica estratégica, en el que tenemos conflictos diplomáticos por la ocupación de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, en manos del Reino Unido y la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN), que tiene allí su mayor base militar de ultramar.
Por esta razón, nuestro país tiene una larga tradición de políticas de soberanía, investigación y desarrollo, motorizada principalmente por gobiernos nacionales y populares.
Ejemplos de esto son la presencia prolongada e ininterrumpida en la Antártida Argentina desde hace más de 120 años, siendo el país con mayor tiempo de presencia ininterrumpida en el mundo.
También la existencia de organismos como el Instituto Antártico, el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). La Comisión Nacional del Límite Exterior de la Plataforma Continental (COPLA) que, mediante un trabajo de 15 años (1995-2009) logró presentar ante las Naciones Unidas la demarcación del límite de nuestra plataforma, permitiendo nuestra extensión de soberanía hasta las 350 millas en el lecho y el subsuelo marino actualizando así nuestro mapa bicontinental.
Con datos disponibles, pero sin capacidad de aprovechamiento para el desarrollo del país, un escenario futuro plausible es seguir profundizando la dependencia tecnológica de los países periféricos hacia los centrales. Aquella vieja receta inglesa de que nos dejen manejar la esquila de la oveja y luego vendernos ponchos manufacturados
En materia audiovisual encontramos el documental “Atlántico Sur”, producido por Canal Encuentro y la TV Pública, que cuenta con 11 capítulos que muestran la biodiversidad de las costas argentinas. Como caso paradigmático podemos mencionar la iniciativa Pampa Azul, lanzada en 2014, un proyecto interministerial estatal cuyo espíritu era “proporcionar bases científicas a las políticas oceánicas nacionales, incluyendo el fortalecimiento de la soberanía nacional sobre el mar, la conservación, así como el uso sostenible de los bienes marinos, incluida la creación y gestión de áreas marinas protegidas”. Por último, debemos recordar las ya mencionadas campañas “Talud Continental I, II y III” a bordo del ARA-Puerto Deseado.

Pero en las antípodas de las políticas de soberanía nacional, el gobierno de Mauricio Macri truncó la iniciativa Pampa Azul, que, a pesar de su relanzamiento en 2020 sin mucho éxito, cayó en letra muerta. En el mismo sentido, años de políticas de desmantelamiento y desfinanciamiento, iniciadas por aquel gobierno y continuadas con agresividad por el actual, también dieron como resultado que el ARA-Puerto Deseado se encuentre actualmente sin capacidad operativa.
Es así que hoy se realiza esta campaña de exploración con profesionales de excelencia formados en distintas Universidades Nacionales y con soporte técnico, tanto instrumental como profesional y comunicacional, de la ONG Schmidt Ocean Institute.
Para lograrlo, los científicos presentaron un proyecto a la ONG, basado en el trabajo previo en la zona y fueron seleccionados junto con otros proyectos, todos ellos en distintos continentes, pero en el hemisferio sur. Luego, la propuesta fue autorizada por Cancillería Argentina y el Consejo Federal Pesquero, es decir, por el Gobierno nacional.

La Fundación Schmidt Ocean Institute es una ONG estadounidense con sede en Menlo Park, California. Está financiada casi en su totalidad por Eric Schmidt (de allí su nombre), lo que la convierte en una de las llamadas “fundaciones filantrópicas”: no se financia con donaciones o colaboraciones de fondos multilaterales. Eric Schmidt es fundador y ex CEO de Google, íntimamente relacionado al Partido Demócrata, fue ex asesor de Barack Obama. Participa en fondos de inversión de diversa índole, aunque la mayoría relacionados con la aplicación de inteligencia artificial, entre las temáticas se encuentran: seguridad nacional y defensa militar, biotecnología, ingeniería genética y robótica. Junto a su pareja, Wendy Schmidt, cofundadora de la ONG, llevan adelante y defienden la agenda ambiental del Partido Demócrata de los Estados Unidos.
Es por esto que motorizan las llamadas “actividades filantrópicas” a través del Schmidt Ocean Institute, con el interés declarado de “combinar ciencia avanzada con tecnología de vanguardia para lograr resultados duraderos en la investigación oceánica, impulsar el intercambio de información y comunicar este conocimiento a públicos de todo el mundo. Fomentando una comprensión más profunda de nuestro entorno”.

¿Qué sucede con las muestras y la información?
Los ejemplares, las muestras de agua y sedimento y ADN ambiental quedan en manos de los investigadores, que seguramente hagan un buen uso de ellas. Esto es, describiendo nuevas especies, comportamientos, rasgos biológicos etc, y depositando los animales en colecciones de museos nacionales, realizando un sinfín de publicaciones y material de divulgación. Estas publicaciones deben ser en formato abierto “open access”, es decir, deben estar disponibles para toda la comunidad internacional y, al igual que todos los datos que “se levantan”, van a parar a sistemas de bases abiertas a toda la comunidad científica y la comunidad en general. Algunas de las bases de datos especificadas por el Schmidt Ocean Institute son:
- Rolling Deck to Repository (R2R), una plataforma digital de Estados Unidos diseñada para archivar, procesar y compartir datos científicos recolectados durante expediciones oceanográficas a bordo de buques de investigación.
- Marine Geoscience Data System, de la Universidad de Columbia.
- El Centro de Cartografía Costera y Oceánica de la Universidad de New Hampshire.
- El Sistema de Datos de la Universidad de Hawái.
- El Sistema Meteorológico y Oceanográfico Automatizado a Bordo de la Universidad Estatal de Florida.
- El GenBank, uno de los repositorios más difundidos y utilizados en el mundo para compartir secuencias de ADN y ARN, perteneciente a los National Institutes of Health de los Estados Unidos
En este aspecto, como científicos no podemos hacernos los sorprendidos: la exportación de nuestro conocimiento a revistas y bases de datos abiertas y “globales” es moneda corriente de nuestra práctica y, si bien es una discusión permanente, en parte se torna inevitable y necesaria. Pero como bien sabemos, la exploración del Atlántico Sur no es un tema menor y merece un llamado de atención especial.
No es necesario caer en teorías conspirativas para problematizar el hecho de que semejante volumen de datos sea totalmente abierto. Sin dudas, por un lado, permite beneficios, sobre todo en materia de divulgación, conocimiento de la diversidad, educación, material didáctico, pero por otro, así como está disponible para nosotros, también lo está para las potencias interesadas en nuestros recursos.
Cabe preguntarse entonces: ¿a quiénes benefician las bases de datos abiertas cuando nuestro país no tiene un sistema de ciencia, tecnología y desarrollo fortalecido?
Naturalmente, una ONG de estas características y, sobre todo, un magnate como Eric Schmidt, persiguen un interés bajo su perspectiva “globalista” y filantrópica, en la que los estados soberanos del sur no tenemos mucha entidad, somos un jardín que hay que cuidar y también disputar con otros intereses contrapuestos, por ejemplo, con el Modelo del Partido Republicano, con el Modelo Chino. ¿Y el Modelo Argentino?, bien gracias.
Sin inversión estatal en ciencia y tecnología no hay soberanía y desarrollo futuro posible
Por eso, esta es una excelente oportunidad para reafirmar que debemos velar por nuestros propios intereses y luchar por una propia agenda soberana sobre el Atlántico Sur, para pensar y no ser pensados, para explorar y no ser explorados.
En este sentido, tampoco podemos olvidar que las políticas de primarización de la economía, desindustrialización y desmantelación del sistema de ciencia y tecnología han sido un elemento constante de la injerencia de los Estados Unidos en nuestra región a través de distintos gobiernos, como es el caso actual.
¿Estamos yendo a comprar al almacén con el manual del almacenero?
¿Es entonces conveniente descansar en el apoyo logístico y tecnológico de ONGs de estas características? Más explícitamente: ¿No tendremos intereses contrapuestos sobre el Atlántico Sur? No sea cosa de terminar yendo a comprar al almacén con el manual del almacenero, como decía Arturo Jauretche.
Con datos disponibles, pero sin capacidad de aprovechamiento para el desarrollo del país, un escenario futuro plausible es seguir profundizando la dependencia tecnológica de los países periféricos hacia los centrales. Aquella vieja receta inglesa de que nos dejen manejar la esquila de la oveja y luego vendernos ponchos manufacturados.
Por último, es necesario comunicar con firmeza la convicción de que la actividad científica, sobre todo aquella referida a temas estratégicos para la soberanía nacional, debe ser financiada por el Estado Nacional, estar bajo nuestros intereses, garantizando el desarrollo y el bienestar del pueblo, rechazando así un modelo de ciencia “rescatada” financieramente por la filantropía.

A modo de síntesis
La realidad no es taxativa y en el escenario del furor por la campaña del GEMPA en coordinación con la ONG Schmidt Ocean Institute, muchos análisis pueden suceder en simultáneo.
Este hecho demuestra el interés del pueblo por el contenido científico y por nuestro mar, desmitificando aquellas miradas simplistas sobre el interés popular. También expone la calidad formativa de nuestras Universidades Nacionales e institutos estatales como el CONICET, al mostrar la capacidad y el entusiasmo con el que trabajan colegas profesionales a la vista de miles de personas.
Por otro lado, sirve como plataforma para la denuncia del cientificidio que está llevando a cabo el gobierno de La Libertad Avanza, evidenciando que la destrucción de ese sistema que permite esta calidad de profesionales es un grave error.
También pone el foco en nuestro estratégico Atlántico Sur, un hecho que siempre es bienvenido y debiera suceder más seguido, abre debates sobre el ejercicio de nuestra soberanía territorial y el modelo de ciencia que debemos construir.
Distintos debates se abren pero todos se unen en una síntesis: sin inversión estatal en ciencia y tecnología no hay soberanía y desarrollo futuro posible. Liberación o dependencia.
(*) El autor es Biólogo, Becario doctoral del CONICET y docente de la Universidad Nacional de La Plata en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo. Militante de la agrupación Construcción Graduadxs)
Fuentes:
https://schmidtocean.org/data/
https://schmidtocean.org/about/our-story/
Bozzano, G., Martín, J., Spoltore, D. V., & Violante, R. A. (2017). Los cañones submarinos del margen continental argentino: Una síntesis sobre su génesis y dinámica sedimentaria. Latin American Journal of Sedimentology and Basin Analysis, 24(1), 85–101.
Laprida, C., García Chapori, N., Ramón Mercau, J., Watanabe, S., Totah, V., Marcolini, S., & Violante, R. (2014). Condicionantes ambientales de comunidades de foraminíferos bentónicos durante el Pleistoceno Medio en el Atlántico sudoccidental. Revista de la Asociación Geológica Argentina, 71(3), 356–368.
Grupo de Estudios del Mar Profundo de Argentina (GEMPA). (2022). El cañón submarino Mar del Plata y aguas aledañas: zona de alta diversidad bentónica en el Mar Argentino. Informe de resultados obtenidos a 10 años de las campañas Talud Continental (2012–2013) a bordo del B/O Puerto Deseado – CONICET. MACN-CONICET.

















































































