Por Roberto G. Abrodos
Faltaban días para el cincuentenario de la ciudad, que se celebraría el 19 de noviembre de 1932, y había dos corrientes enfrentadas en la capital bonaerense: una, liderada por el doctor Ricardo Levene, por entonces rector de la UNLP, abogaba por abrir el foso fundacional ubicado en Plaza Moreno para extraer el acta de fundación de La Plata; otra, en cambio, quería que se respetara a rajatabla lo expresado el día de la fundación por Dardo Rocha.
“Y si las generaciones venideras quisieran en sus centenarios conmemorar este acto y constatar la existencia de este documento y objetos que le acompañan, deberán efectuar una excavación que, partiendo del punto céntrico de la plaza, mida uno y medio metros en la dirección ya indicada. Excavando perpendicularmente se encontrará el frente del macizo y la puerta que guarda la Caja. Cumplido el objeto y depositada el acta de la ceremonia que tenga lugar, se cerrará tal como se encontraba. Para constancia y perpetua memoria de lo ocurrido, leída que fue la presente acta por el Señor Ministro de Gobierno, se firmó por los Señores Gobernador, Ministros, Padrino de la Ciudad y demás personas concurrentes al acto, en dos ejemplares de igual tenor escritos en pergamino, y uno de los cuales se destina a ser conservado en la Biblioteca de la Provincia de Buenos Aires”.
Rocha dejó constancia de la existencia del «acta de la ceremonia» de fundación, y además habló de «dos ejemplares de igual tenor escritos en pergamino», uno de los cuales se conservaría «en la Biblioteca de la Provincia de Buenos Aires».

La ceremonia de exhumación promovida por Levene y Cía para el cincuentenario fue suspendida provisionalmente por disposición del intendente municipal, Alfredo C. Marchisotti. Por tanto, el ingeniero Negri, a cargo de los trabajos de excavación, suspendió la labor tras localizar el lugar donde, supuestamente, se hallaba el valioso documento. La suspensión se dio a la espera del resultado de las gestiones que se iniciaron para saber si la familia de Dardo Rocha poseía una copia o duplicado del acta.
En ese marco, Negri se entrevistó en la capital federal con el doctor Carlos Rocha, hijo del fundador Dardo Rocha, quien expresó que la versión sobre la posesión de un duplicado por parte de la familia carecía de fundamento. Es decir, la familia no tenía una copia. A pesar del resultado negativo de la gestión, se invitó a los miembros de la familia a la ceremonia, y estos no solo no se opusieron sino que justificaron el propósito.
Un miembro de la familia sugirió invitar al vicepresidente de la república, Julio Argentino Roca (hijo), pues su padre fue padrino de la ceremonia de colocación de la piedra fundamental (aunque no se hizo presente).

Tras la gestión de Negri con la familia Rocha, el intendente Marchissotti recibió numerosos pedidos para que no se retomen los trabajos de excavación, entre ellos, nada menos que del gobernador, Federico Lorenzo Martínez de Hoz, y de su ministro de Gobierno. Se fundaban en que la exhumación era «innecesaria si existía un duplicado del documento». En rigor, la existencia del duplicado se había negado, pero el intendente impartió órdenes verbales de suspensión de los trabajos ante la «resistencia que había provocado la medida».
El doctor Levene, quien promovía la exhumación para obtener una copia del acta con destino al volumen que estaba preparando por el cincuentenario de la ciudad, insistió en su cruzada.
El intendente Marchissotti, por su parte, manifestó que elevaría un mensaje al Concejo Deliberante solicitando el permiso correspondiente, algo que nunca obtuvo.

Cuando llegó el día del centenario, el 19 de noviembre de 1982, había grandes expectativas. Después de que se perforara algo más de un metro de ladrillo, por arriba y el costado, se retiró la tapa y se encontró la plancha de mármol que, con letras doradas, decía “Esta Caja contiene el Acta de Inauguración de la Ciudad de La Plata, Capital de la Provincia de Buenos Aires”. En la oportunidad, hubo dos escribanos, el de Gobierno y el del Colegio.
Al retirar la plancha de mármol se encontró un cofre de plomo, se levantó su tapa y apareció un compartimiento inundado con agua de color caramelo: adentro se halló, entre otros objetos, la redoma de cristal que hoy se puede observar en el Museo y Archivo Dardo Rocha junto con distintos elementos extraídos. ¿El acta?
Lo cierto es que el Acta de Fundación de La Plata no existe físicamente. Se extravió o fue suprimida de la urna que se colocó en la piedra fundamental el 19 de noviembre de 1882. O vaya uno a saber. Es un gran enigma. Aunque la ceremonia de inauguración fue documentada fotográficamente por Tomás Bradley, el documento original del acta nunca fue encontrado entre los elementos rescatados de la caja de piedra.



















































































