Por Carlos Altavista.-
“El Papa es el maligno en la tierra y un h… de p… que anda pregonando el comunismo por el mundo y la justicia social, que es una mie…a”. Así hablaba Milei del Padre Jorge antes de las elecciones que lo llevaron a la Casa Rosada por voluntad del 56 por ciento de los argentinos y argentinas.
Mientras buscaba las palabras exactas que pronunció el ultraderechista, me topé con una nota de The New York Times, uno de los tres medios de comunicación más prestigiosos e influyentes del mundo, fechada el 16 de octubre de 2023 y titulada “Los polémicos insultos de Javier Milei contra el papa Francisco podrían afectar su candidatura”, y pensé ¡cuánta ingenuidad! (con perdón de los colegas Jack Nicas y Lucía Cholakian Herrera, autores del artículo).
En fin, dicho esto, vamos al grano. Este martes 27 de febrero, el Papa Francisco grabó un mensaje corto, de unos cuatro minutos, dirigido a los integrantes del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (Copaju), quienes están reunidos en Buenos Aires.
El rol que Francisco adjudica al Estado y su insistencia sobre la justicia social, a la que desde la Iglesia se califica como un valor que es intrínseco al mensaje de los Evangelios, chocan de frente, como dos trenes de alta velocidad, con el “ideario” de Milei y, sobre todo, con su forma de actuar.
Tras los saludos de rigor, Francisco dijo:
“Qué importante es la justicia en este presente tan complejo, y qué importante es poder reflexionar y formarse ante los nuevos desafíos.
La misión de los operadores judiciales, abogados, jueces, fiscales, defensores, es trascendente, es crucial.
El Poder Judicial es el último recurso disponible en el Estado para remediar las vulneraciones de derechos y preservar el equilibrio institucional y social.
Sabemos que vivimos épocas de tanta injusticia, casi digo… de intensa injusticia: Pocos ricos, cada vez más poderosos, y millones de pobres negados y descartados.
No hay futuro, no hay desarrollo, no hay justicia ni democracia en un mundo donde millones de niños comen diariamente solamente los deshechos de aquellos que sí consumen.
Los derechos sociales no son gratuitos, la riqueza para sostenerlos está disponible, pero requiere de decisiones políticas adecuadas, racionales, equitativas.
El Estado, hoy más importante que nunca, está llamado a ejercer ese papel central de redistribución y justicia social.
Las normas de los jueces ya han sido dictadas, rigen, el problema es su vigencia efectiva, su concreción, y ahí empieza vuestro rol.
El dios mercado, la diosa ganancia, son falsas deidades que nos conducen a la deshumanización y a la destrucción del planeta. La historia lo ha demostrado en muchas y muy tristes oportunidades: son Moloch devorando a las generaciones recién nacidas.
La palabra de Jesús, que fundamenta la Doctrina Social de la Iglesia, es siempre un sendero seguro, un sendero luminoso, para coadyuvar en el ejercicio de la magistratura.
Hermanos y hermanas: Todos los que ejercen un poder público tienen que tener presente que no alcanza con la legitimidad de origen, no; el ejercicio (del poder) debe también ser legítimo.
¿Qué justificación puede tener el poder si se aleja de la construcción de sociedades justas y dignas? ¿Puedo ser un buen magistrado mirando hacia el costado frente al sufrimiento del otro?
Por favor -es un consejo, pero a mí me ayuda-, por favor, cada día frente al espejo pregúntense por ustedes mismos y pregúntense por los otros.
Por favor, les pido firmeza y decisión frente a los modelos deshumanizantes y violentos, porque la paz es una construcción de todos los días, y ustedes son obreros de la paz.
Que Dios los bendiga”.
De la primera a la última palabra, cada coma, cada punto, cada silencio del Sumo Pontífice está en las antípodas del modelo “liberal libertario”, “anarcocapitalista”, “minarquista” o como se lo quiera llamar.
¿Seguirá deseando Milei que el Papa venga al país y hable en estos términos, o aún en términos más duros, frente a dos millones de personas? Me permito dudarlo.
Por lo pronto, el Gobierno, mediante su vocero, salió a decir que no estaba de acuerdo. Lógico. Pero Mr Adorni fue más lejos: “La gente no quiere eso y lo demostró en las urnas”. Se quedaron en la noche del balotaje. En estos menos de tres meses -lo saben bien- el llamado “humor social” dio un vuelco gigante. Si continúan gobernando con planillas de Excel y por redes sociales, el pueblo hará tronar el escarmiento.
habló el papa habló el papa habló el papa

















































































