Hay quienes dicen que el nombre La Plata que desde el 19 de noviembre de 1882 lleva la capital de la provincia de Buenos Aires fue sugerido por José Hernández, el autor del Martín Fierro. Otros aseveran que el nombre fue propuesto por José y por Rafael Hernández, su hermano menor.
La inspiración no habría sido otra que unir a la flamante capital bonaerense con su pasado (Virreinato del Río de la Plata) y su enclave geográfico, a “metros” del Río de la Plata.
Hay, no obstante, historiadores que ponen en duda la especie argumentando que no existe documentación respaldatoria que dé cuenta del hecho.
Lo que nadie cuestiona, demás está decirlo, es el íntimo vínculo entre el político, militar, periodista y escritor Rafael Hernández y la ciudad de las diagonales, a punto tal que fue el creador de la Universidad de La Plata, luego nacionalizada por obra de Joaquín V. González.
Y tampoco hay duda alguna sobre la ligazón de Don Rafael con La Plata, a punto tal que creó, en el corazón de la tierra de Manuelita, en Pehuajó, una localidad que tiene un trazado casi idéntico al que pergeñó Pedro Benoit para la nueva capital provincial en el amanecer de la década de 1880. ¿Su nombre? Nueva Plata. Y para que no queden dudas, aquí les presentamos una vista aérea del pueblo.

El nacimiento de Nueva Plata no dista mucho de la fecha de nacimiento de su “madre”. Fue fundada el 1º de diciembre de 1888, es decir, 6 años y 12 días después del alumbramiento de La Plata.
En la Web del Municipio de Pehuajó nos cuentan que la ciudad de Manuelita tiene 6 pueblos, a saber: Guanaco, Chiclana, J.J.Paso, Magdala (como la ciudad donde nació María Magdalena, uno de los más apasionantes personajes bíblicos), Francisco Madero, Mones Cazón y Nueva Plata.
Don Rafael José Hernández fundó el “Centro Agrícola Nueva Plata” dentro de la estancia “El Tata”, y lo hizo “pensando en un pueblo con el mismo nombre y con la posibilidad de que a sus tierras altas llegara el ferrocarril. Nueva Plata fue imaginada por Hernández similar a la ciudad de La Plata en su trazado”.
Luego volveremos a la página del Municipio de Pehuajó para recorrer la historia de la parroquia del poblado, pero antes nos zambulliremos en el sitio turístico de la Provincia de Buenos Aires para conocer más datos “técnicos”.

A 423 km de la madre
Dice así: “En Pehuajó se encuentra Nueva Plata, un bonito pueblo de poco más de 200 habitantes, localizado a solo 16 kilómetros de la ciudad cabecera de ese partido, a 92 kilómetros de Trenque Lauquen, a 158 kilómetros de Lincoln y a 423 kilómetros de la ciudad de La Plata, donde se pueden pasar los días de primavera caminando por las pequeñas diagonales rodeadas de árboles añejos”.
“Este pintoresco lugar fundado por el periodista Rafael Hernández cuenta con un trazado urbano similar al de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires: emula la gran obra de Pedro Benoit que proyectó bajo la gobernación de Dardo Rocha, con diagonales, avenidas y una plaza en el centro”… Como decimos en el título de esta nota, “La Platita”.
“En 1888, Rafael Hernández adquiere tierras en el partido de Pehuajó a las que denomina ‘Nueva Plata’. Fue autor de numerosos proyectos industriales. El centro agrícola ‘Nueva Plata’ fue uno de los pocos que alcanzaron a prosperar en la provincia de Buenos Aires. Allí pergeñó la idea de la fabricación de arpilleras con elementos textiles autóctonos para cosechar trigo, lo que le valió medalla de oro en el Congreso Industrial Argentino, en 1900” (Fuente: Colegio Nacional “Rafael Hernández” de La Plata)
“Este planificado ‘pago hernandiano’, en sus orígenes fue un centro agrícola localizado dentro de la estancia ‘El Tata’ con el objetivo de que el ferrocarril llegase hasta sus tierras altas”, apuntan en Turismo PBA, y nosotros lo reiteramos para que no queden dudas.
“Atravesada por las pequeñas avenidas y diagonales se destaca la plaza principal Arzobispo Espinoza, enfrentada por la bella capilla de San Rafael, en tributo a Rafael Hernández. Los caminos que las rodean se convierten en circuitos ideales para caminar y escuchar el sonido de los pájaros”, invitan, como buen sitio de promoción turística.
La verdad que a esta altura dan ganas de tomarse unos mates en la plaza Arzobispo Espinoza, ¿no?

Sigamos: “Las plazoletas bañadas de árboles, como la Martín Miguel de Güemes y la Jorge Atilio Lameiro, invitan a picnics y tardes de mates”… Lo dicho.

¿No les llama la atención una plazoleta tan revolucionaria que se llama Martín Miguel de Güemes? Quizás tenga que ver con que Rafael Hernández y su hermano José fueron confederados y de armas tomar, como ya veremos.
“La gran tradición láctea del pago está presente en cada lugar: fábrica de quesos, rodeada por tambos, donde trabajan la mayoría de sus habitantes”, destaca el sitio, para finalizar con una mención a la tradición fierrera del lugar: “Cada mes de agosto, la localidad realiza una carrera de TC, organizada por la dirección de Turismo de Pehuajó, en conmemoración por la muerte de Jorge Farabolini, corredor de este municipio. En el evento participan corredores de otros municipios, quienes viven con pasión el automovilismo regional. Se trata de una aventura de 19 kilómetros que inició a fines de los años setenta, cuando los autos pasaban por calles de tierra. En cada una de estas competencias anuales se producen grandes almuerzos y entrega de premios en el club Rafael Hernández, con participación de toda la comunidad y los visitantes”.

La parroquia
Desde el Municipio de Pehuajó cuentan que junto al pueblo se creó “una Capellanía Vicaria en la que fue nombrado, interinamente, el presbítero Doctor Eugenio Durand. El 11 de marzo de 1889, la misma fue elevada al rango de Parroquia; tenía jurisdicción sobre Pehuajó y Trenque Lauquen. Fue puesta bajo la advocación de San Anselmo, en memoria de la esposa de Rafael Hernández, Doña Anselma G. Serantes, fallecida muy joven”. No es otra que la mencionada Parroquia San Rafael, así nombrada en homenaje al fundador del poblado.

“Hernández intentó poblar con inmigrantes la colonia, pero no pudo ser, al igual que la llegada del ferrocarril”, dicen en la Comuna de Pehuajó, para agregar que “en la plaza Arzobispo Espinoza se encuentra el monumento a Rafael J. Hernández, realizado por su hijo Rafaelito”.
Y concluyen: “Sin duda, Nueva Plata tuvo un destino muy distinto al soñado por su creador, pero es un lugar de significación histórica, donde hoy sus habitantes intentan vivir el presente, recordando el pasado y pensando en mejoras futuras”. A no dudarlo: promocionándolo como el hijo de la planificada capital bonaerense, podría erigirse en un atractivo punto turístico.
Sobre Rafael Hernández (fuente: Colegio Nacional «Rafael Hernández» – UNLP)
Rafael Hernández nació el 1º de septiembre de 1840 en la Chacra de Pueyrredón, partido de San Martín, provincia de Buenos Aires. Sus padres, Pedro Pascual Rafael Hernández e Isabel Pueyrredón Camaño, fallecieron a temprana edad, y Rafael y sus dos hermanos mayores, Magdalena y José, conocido por ser el autor del Martín Fierro, enfrentaron juntos las tempestades de la época.
A sus 17 años viajó a Buenos Aires para terminar sus estudios en el Liceo Argentino Republicano Federal. Posteriormente ingresó a la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde se recibió de Agrimensor Nacional con la tesis El catastro.
Los conflictos de la época entre unitarios y federales lo llevaron a trasladarse a Paraná y a incorporarse, junto a su hermano José Rafael, al ejército de la Confederación. Luchó en la batalla de Cepeda (1859) y en la de Pavón (1861). Y en 1864, bajo el rango de Capitán, combatió en Paysandú.
De militar confederado a periodista y político
Una vez abandonada la vida militar, Rafael Hernández se dedicó al mundo de las letras y se volcó al periodismo. En esos tiempos publicó numerosos artículos y fundó varios periódicos. Dichos esfuerzos desembocaron en el comienzo de su carrera política. El 3 de mayo de 1875 fue elegido Diputado Nacional, cargo que ocupó hasta 1877. El 30 de abril de 1887 se incorporó al Senado de la Provincia.

Un gran intendente
En 1870 se casó en Buenos Aires con Anselma Serrantes Pita, con quien tuvo siete hijos: Carmen, Magdalena, Sarah Anselma, Pastora, Inés, Celia y Ricardo. Diez años después se trasladó, junto con su familia, al pueblo de Belgrano. Entre 1880 y 1883 fue intendente del lugar, destacándose por sus obras de salubridad, pavimentación, plantación de bosques y palmeras, la fundación de un Museo de Ciencias Naturales, reformas policiales, la creación de un nuevo hospital, además de apoyar la instalación de teléfonos, la primera red de desagües y la mensura del municipio.
Fue nombrado vocal del Departamento de Ingenieros de la Provincia y encargado de la sección Catastro y Geodesia. Durante su cargo impulsó valiosos proyectos y realizó varias mensuras en distintos partidos, como la del pueblo San Carlos de Bolívar, en el año 1878, y la localidad cabecera de Coronel Suárez, en 1887.
En 1888 adquiere tierras en el partido de Pehuajó a las que denomina “Nueva Plata”. Fue autor de numerosos proyectos industriales. El centro agrícola “Nueva Plata” fue uno de los pocos que alcanzaron a prosperar en la provincia de Buenos Aires. Allí pergeñó la idea de la fabricación de arpilleras con elementos textiles autóctonos para cosechar trigo, lo que le valió medalla de oro en el Congreso Industrial Argentino, en 1900.
Su carrera política lo llevó a estar al lado del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Doctor Dardo Rocha, en la fundación de La Plata, y apoyó a su hermano José en la sugerencia del nombre para la nueva capital provincial. Asimismo, integró la “Comisión Popular Progreso de la Ciudad y Puerto de La Plata”.

Pasión por la educación, el fomento de la lectura y los valores patrióticos
Desde su función legislativa dio fuerza a su proyecto universitario, solicitó subsidios para las bibliotecas públicas, y por su iniciativa, en 1889, se declaró obligatoria en todas las escuelas provinciales la enseñanza del Himno Nacional. En 1891 terminó su primera Senaduría y fue reelecto hasta 1893.
Muchos son los logros dignos de destacar en la carrera de Rafael Hernández. En el ámbito del CNLP, que lleva su nombre, y de la Universidad de La Plata, siempre será recordado por ser el gran impulsor del proyecto de creación de la casa de altos estudios, que comenzó a funcionar en 1897 con cuatro facultades originarias: Derecho y Ciencias Jurídicas, Ciencias Médicas, Ciencias Físico-Matemáticas y Química y Farmacia, que tiempo después se sumaron para enriquecer el patrimonio de la Universidad Nacional (N. de la R: nacida merced a Joaquín V. González en 1905).
Rafael Hernández murió el 21 de marzo de 1903, a los 62 años, en su casa de la calle Charcas.

















































































