A Francisco se lo puede abordar desde, al menos, tres ángulos: el religioso, el político a nivel internacional y el político a nivel local. En los tres ámbitos, el primer sumo pontífice jesuita, argentino y latinoamericano resultó ser muy molesto para los sectores del poder y para aquellos que se mimetizan con el ideario de los poderosos.
Desde que Jesucristo subió a los cielos tras vencer a la muerte, el cristianismo se dividió en numerosas etapas. Pero hubo dos tan disímiles, que a los efectos de nuestro análisis alcanzan y sobran. La primera fue la etapa de las comunidades cristianas originarias, perseguidas hasta la muerte.
(Solo a manera de ejemplo, cabe destacar que once de los doce apóstoles fueron martirizados hasta la muerte: Pedro, Andrés y Felipe murieron crucificados; Bartolomé también fue crucificado, pero antes, despellejado vivo; Santiago el Mayor y Tadeo lo hicieron al filo de la espada, y Tomás y Mateo, alanceados; Santiago el Menor murió fruto de los golpes; Matías fue lapidado hasta quitarle la vida, mientras que Simón fue cortado por la mitad. De todos ellos, Juan habría sido el único superviviente de los apóstoles que, probablemente, tuvo una muerte ‘normal’ sobre el año 100, en Éfeso 1).
La segunda etapa inicia a finales del siglo IV, concretamente en el año 380, cuando el emperador Teodosio I el Grande, mediante el Edicto de Tesalónica, convirtió al cristianismo niceno en la religión oficial del Imperio romano. Allí comenzó un largo periodo, que llega hasta nuestros días, donde la consolidación de la Iglesia como una institución cruzada por intereses políticos y económicos la alejó en gran medida de la esencia de los evangelios, donde está condensada la palabra y obra de Jesucristo. Si bien siempre se pone en el centro de las críticas a la Iglesia Católica, por ser la que reconoce en el Papa al sucesor de Pedro Apóstol, aquel sobre el que Jesucristo edificó su iglesia –“Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla (Mateo 16:18)-, todas las iglesias que se arrogan la representación del cristianismo están a años luz del corazón del mensaje de los cuatro evangelistas.
Y es precisamente allí donde Francisco se erigió en un pontífice revolucionario, que desató durísimas resistencias entre los amplios sectores conservadores, tanto del catolicismo como de otros credos cristianos, así como desde los sectores del poder político y económico.
El Padre Carlos Mugica, sin saberlo, resumió a la perfección lo que ocurrió con el único papa argentino de la historia casi 40 años después de su asesinato, cuando expresó que la sociedad no soporta el Evangelio cuando se lo revela en toda su dimensión.
Desde el vamos
Francisco fue resistido de entrada por su opción preferencial por los pobres, por su sencillez, por su extrema austeridad. El periodista irlandés Gerard O’Connell, experto en temas relacionados al Vaticano y una persona que conocía personalmente al argentino desde mucho antes de que se convirtiera en papa, le contó a la periodista de la BBC, Irene Hernández Velasco, que “hubo oposición a Bergoglio en el cónclave por parte de aquellos a los que no les gustaba su estilo de vida simple y austera y su apuesta por los pobres, y por parte de otros a los que no les gustaba su actividad como misionero, su idea de una iglesia que sale a las periferias”. Precisamente, las directrices que guiaron su pontificado.
El Papa Francisco le devolvió a la Iglesia Católica mucho de lo que había perdido a raíz de su perfil “ombliguista”, distante, soberbio, cercano al poder. Encontrar a un sacerdote, y ni hablar de un obispo o arzobispo, que hablara el lenguaje de las primeras comunidades cristianas llegó a ser algo así como encontrar una aguja en un pajar. Pues bien, el 13 de marzo de 2013, aquel cónclave sentó en el “trono” de Pedro a una aguja que, durante 12 años, pinchó a todos los cristianos y cristianas que estaban muy cómodos escuchando en las homilías hablar del cielo como un lugar hermoso en el que hay nubes y pajaritos de colores. Los pinchó como a un globo y los hizo caer a tierra de la noche a la mañana, mostrándoles que el camino a elegir era el estrecho que conduce a la puerta estrecha (Mateo 7: 13-14): “Prefiero una Iglesia herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos”.

«Si la Iglesia se desentiende de los pobres deja de ser la Iglesia de Jesús»
“La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no sólo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria” (XXXV Meeting por la amistad entre los pueblos, 9 de marzo de 2013). A estas dos (periferias) cabe añadir el lugar de los desheredados de la tierra, la periferia social: “La Iglesia nació precisamente aquí, en la periferia de la Cruz donde se encuentran tantos crucificados. Si la Iglesia se desentiende de los pobres deja de ser la Iglesia de Jesús y revive las viejas tentaciones de convertirse en una élite intelectual o moral” (Francisco. Soñemos juntos: el camino a un futuro mejor, pg. 124 – 2).
“Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la Bolsa”
Francisco fue el Papa de los 90 euros. Ese fue todo el capital que tenía al morir, tal como se desprende de una investigación periodística. Y en ese contexto, fue el pontífice que con su forma de vida -cambió el palacio vaticano por un departamento de 40 metros cuadrados y renunció al sueldo- recordó a cada paso aquella sentencia de Jesucristo que resulta tan molesta a muchísimos cristianos: “Nadie puede servir a dos amos al mismo tiempo, porque aborrecerá a uno y apreciará al otro; será fiel a uno y del otro no hará caso. No se puede servir al mismo tiempo a Dios y al dinero” (Mateo 6:24).
Francisco no fue un Papa más. Fue el que más invisibilizaron los grandes medios porque les decía que mienten, que manipulan, que tergiversan.
Fue el que el gran poder económico y mediático argentino le ocultó a los propios argentinos porque decía que la economía neoliberal que ellos impulsaron y siguen imponiendo “excluye y mata”.
La Iglesia es de los pobres, y si no, no es nada
No fue un Papa más. Fue aquel al que los sectores más conservadores de la Iglesia Católica llegaron a desearle la muerte porque les recordaba -en palabras y actitudes- que la Iglesia es de los pobres, y si no, no es nada. No porque lo dijera él, sino porque lo dijo Jesucristo.
Fue el que afirmó sin rodeos que no hay cristianos privilegiados, y que aquellos que creen que lo son “al final caerán por falta de consistencia”.
El pensamiento de Francisco
* “El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario, derivado del principio del destino universal de los bienes creados. Y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad”.
* “En ciertos contextos, es frecuente acusar de populistas a todos los que defienden los derechos de los más débiles de la sociedad”.
* “Guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana se juzgan de diversas maneras según convenga o no a determinados intereses, fundamentalmente económicos. Lo que es verdad cuando conviene a un poderoso, deja de serlo cuando ya no lo beneficia”.
* “El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente”.
* “Quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz”.
* “Hoy, en muchos países, se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos”.
* “El derecho de algunos a la libertad de empresa o de mercado no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres, ni tampoco del respeto al medio ambiente”.
* “Hay más cristianos perseguidos hoy que en los primeros siglos (…) Aquellos primeros cristianos debían esconderse para profesar su fe, algo que ocurre en la actualidad en muchos lugares del mundo”.
* “También ahora hay numerosas catacumbas en muchos países, donde incluso deben simular que hacen una fiesta o un cumpleaños para celebrar la eucaristía, porque está prohibido”.
* “Los cristianos no tenemos un lugar privilegiado en la vida (…) Algunos quieren tenerlo. Son los proclamados ‘cristianos cualificados’, que al final caerán porque no tienen consistencia”.

«O vives así, o no eres cristiano»
* “La identidad del cristiano se resume en las Bienaventuranzas, que premian al pobre, al manso, al misericordioso, al que tiene sed de justicia, al que llora o a quienes trabajan por la paz (…) La identidad del cristiano es esa, no hay ninguna otra. O vives así, o no eres cristiano”.
* “No compartir con los pobres los propios bienes (de la Iglesia) es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino suyos (…) Es necesaria una conversión pastoral y misionera (de la Iglesia) que no puede dejar las cosas como están”.
* “Muchas veces son precisamente los más ricos los que se oponen a la realización de la justicia social o a la ecología integral por pura avaricia. Disfrazan esta avaricia con ideología, pero es la vieja y conocida avaricia. Entonces, presionan a los gobiernos para que sostengan malas políticas que los favorecen económicamente… El diablo entra por el bolsillo, no se olviden”.
* “Si el pueblo pobre no se resigna, se organiza, persevera en la construcción comunitaria cotidiana y a la vez lucha contra las estructuras de injusticia social, más tarde o más temprano, las cosas van a cambiar para bien”.
«Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se resolverán los problemas del mundo»
* “Debemos construir una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos. Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, no se resolverán los problemas del mundo”.
* “El narcotráfico, la prostitución infantil, la trata de personas, la violencia brutal en los barrios y todas las formas de criminalidad organizada crecen sobre la tierra arada por la miseria y la exclusión, que en definitiva son su condición de posibilidad”.
* “Crecen cuando no hay integración socio-urbana y se dejan marginados los barrios de los pobres sin agua, cloacas, luz, calefacción, veredas, parques, centros comunitarios, clubes, parroquias (…) Crecen cuando en los territorios rurales no hay una adecuada distribución de la tierra, un ordenamiento territorial equilibrado, un apoyo constante a la agricultura familiar y el respeto a la familia rural, que termina sometida a poderes criminales. Hay que atacar esas causas estructurales, pero mientras tanto tenemos que enfrentar esto. Las dos cosas al mismo tiempo”.
* “El mundo es rico, y sin embargo los pobres aumentan a nuestro alrededor. Unos cinco millones de niños menores de cinco años morirán este año a causa de la pobreza (…) Si existe la pobreza extrema en medio de la riqueza es porque hemos permitido que la brecha se amplíe hasta convertirse en la mayor de la historia (…) Necesitamos trabajar juntos para cerrar las guaridas fiscales, evitar las evasiones y el lavado del dinero que le roban a la sociedad”.
* No es correcto asociar al Islam con la violencia: «Si hablo de violencia islámica, también tengo que hablar de violencia católica».
* «Si una persona es gay, busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla?«.
* Joven española no binaria: “¿Ve un espacio en la Iglesia para las personas trans, las personas no binarias o el colectivo LGTB en general?”. Francisco: “Toda persona es hijo de Dios. Toda persona. Dios no rechaza a nadie. Dios es padre. Yo no tengo derecho a echar a nadie de la Iglesia. Más aún, mi deber es recibir siempre. La Iglesia no puede cerrarle las puertas a nadie … ¡A nadie!”.
* “Hay más cristianos perseguidos hoy que en los primeros siglos (…) Aquellos primeros cristianos debían esconderse para profesar su fe, algo que ocurre en la actualidad en muchos lugares del mundo”.














































































