Fue el 21 de abril de 1901 cuando se inauguró la Plaza de los Juegos Atléticos en la esquina de la avenida 1 y la calle 47. Allí empezó a gestarse la práctica del fútbol en el aristocrático Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, creado el 3 de junio de 1887.
Pero cuando la cancha debió ser desalojada porque allí se construiría la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (hoy, Ingeniería), la comisión directiva de Gimnasia y Esgrima no hizo el más mínimo esfuerzo por mantener el fútbol entre las disciplinas que se practicaban en la institución. Así las cosas, una veintena de jóvenes, la inmensa mayoría alumnos y ex alumnos del Colegio Nacional de La Plata, y algunos ya estudiantes universitarios, se reunieron en la zapatería Nueva York ubicada en avenida 7 entre 57 y 58 y dieron a luz al entonces Club Atlético Estudiantes, luego Club Estudiantes de La Plata, con el 4 de agosto de 1905 como fecha de nacimiento.
“Años más tarde, las casualidades de la vida hicieron de las suyas. En 1915, varios jugadores que formaban parte del plantel pincharrata se fueron por problemas con la dirigencia y terminaron en el Club Independencia, institución que luego se fusionó con Gimnasia y que, como resultado, obtuvo el ascenso a Primera en ese primer año”, cuenta Bruno Sisti en la nota que escribió para el diario Olé este miércoles 27 de agosto de 2025.

Así las cosas, a los pituquitos del aristocrático Club de Gimnasia y Esgrima les salió el tiro por la culata, como suele decirse, pues si bien no movieron un pelo para conservar el fútbol allá por 1905 y los estudiantes del Nacional y la Universidad crearon un club aparte, una década después se les metió el fútbol por la ventana, y el primer equipo se armó sobre la base de trabajadores de los frigoríficos de Berisso, cuyos más fieles seguidores eran sus compañeras y compañeros de trabajo: más popular, imposible.
Cuestión que el 27 de agosto de 1916 “se escribió la primera página del clásico entre Gimnasia y Estudiantes, que quedará para para la eternidad en los libros del fútbol argentino. Ese debut, cargado de rispideces acumuladas como será costumbre por siempre, terminó con una derrota dolorosa para el Pincha: un 1-0 con gol en contra de Ludovico Pastor”, relata Bruno Sisti.
El primer clásico
“Con el ambiente caliente y los apodos de Pincharratas y Triperos (N. de la R: por su origen laboral) ya en boca de todos, se jugó el primer clásico en el viejo estadio de avenida 1 por el Campeonato de Primera División (…) De un lado estaban los ex Estudiantes Emilio Fernández, Américo Girotto, Diómedes Bernasconi y Ángel Bottaro, ahora con la camiseta del Lobo (apodo que nació mucho tiempo después). Del otro, Edmundo Ferreiroa, que había ascendido con Gimnasia y luego pasó al Pincha”.
En medio de la “caldera que era el estadio por la importancia del partido, un error definió el encuentro: Ludovico Pastor, defensor del Pincha, convirtió en contra a los 24 minutos del primer tiempo” (…) Con el correr de los años, el Pincha revertiría el historial a su favor, pero aquel gol en contra de Pastor quedó marcado en la historia: Gimnasia festejó la primera victoria en el clásico platense; hace apenas 109 años.
Fuentes: Diario Olé; “El nacimiento de una pasión: historia de los clubes de fútbol”, de Alejandro Fabbri; Archivo de 90 Líneas.




















































































