Fuente: Sociología para entender la sociedad
«En 1776, Adam Smith prometió que el libre mercado nos haría prósperos a todos… En 2025, Uber te promete que serás tu propio jefe…»
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Ver aquí La libertad de elegir tu propia explotación (I de III)
Ver aquí La libertad de elegir tu propia explotación (II de III)
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Fabricación del consentimiento
Aquí entra el segundo gran aporte de Noam Chomsky (1): la teoría de la fabricación del consentimiento.
Él explica cómo los medios de comunicación y los discursos dominantes moldean la percepción pública para que las personas acepten -e incluso defiendan- políticas que las perjudican.
En el caso de la economía de plataformas (Uber, Rappi, PedidosYa, etc), la propaganda se repite:
- “Son el futuro del trabajo”
- “Son oportunidades para los que no tienen empleo formal”
- “Ofrecen libertad y flexibilidad en lugar de rigidez sindical”
El mensaje se repite hasta naturalizar la precarización como progreso. Y así, los mismos trabajadores terminan defendiendo el modelo que los explota, creyendo que son emprendedores.
El sistema ya no necesita represión directa. Basta con fabricar consentimiento.
El sueño neoliberal hecho aplicación
Si el neoliberalismo prometía un mundo donde cada individuo fuera responsable absoluto de su destino, las plataformas lograron materializarlo.
Ya no existen empresas, sindicatos ni contratos: solo individuos compitiendo entre sí bajo la ilusión de libertad.
Pero esta libertad es una trampa. Una libertad diseñada para mantenerte siempre disponible, siempre endeudado, siempre esforzándote más para recibir menos.
Chomsky advierte que la dominación moderna no requiere cadenas físicas. Basta con una narrativa que haga que las personas internalicen su subordinación. Y las plataformas lograron exactamente eso: con cada viaje, cada pedido y cada calificación, los trabajadores reproducen voluntariamente un sistema que los oprime.
La “madurez” del neoliberalismo
El neoliberalismo, en su versión digital, ha alcanzado su madurez. Uber, Rappi, PedidosYa no son solo empresas tecnológicas: son laboratorios de dominación ideológica.
Han convertido la precarización en innovación y la explotación en libertad.
Chomsky no nos ofrece soluciones simples, pero sí una advertencia clara: cuando el poder económico controla el discurso, la primera tarea es reconocer la estructura de la dominación.
Solo desde esa conciencia es posible reconstruir lo colectivo, recuperar el sentido de clase y disputar el sentido mismo de la palabra “libertad”.
(1) Avram Noam Chomsky, más conocido como Noam Chomsky, uno de los pensadores más influyentes del siglo XX y XXI, nació el 7 de diciembre de 1928 en Filadelfia, Estados Unidos. Hijo de inmigrantes judíos de Europa del Este, creció en un ambiente intelectual y políticamente activo. Desde una edad temprana, Chomsky mostró un interés profundo por la lingüística y la política, campos en los que dejaría una marca indeleble. Su trayectoria académica y sus numerosas contribuciones al debate público lo han consolidado como una figura central en la filosofía contemporánea.




















































































