Con el paso de los años, décadas, siglos, se ha tendido a romantizar a la Sagrada Familia. Y no está mal. Sobre todo si se trata de llegar con la narración del nacimiento de Jesús a los niños. No obstante, en los últimos tiempos hay relatos dirigidos a jóvenes y gente mayor que tienden, sanamente en mi humilde opinión, a poner en contexto lo que significó la concepción de María para la propia María y para su prometido, José. Cómo fue el viaje de Nazaret a Belén, primero, y de Belén a Egipto después, tras la visita de los sabios de Oriente popularmente conocidos como reyes magos, y los 3 ó 4 años que tuvieron que vivir en ese país extranjero hasta la muerte de Herodes.
En la página de La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR, por sus siglas en inglés), el 24 de diciembre de 2018 se publicó un artículo titulado Jesús, María y José hoy serían refugiados, en base a la historia real de un matrimonio sirio y su pequeño niño, Yousef, refugiados en Jordania a raíz de la brutal guerra civil que se desató en su país natal, con la intervención de potencia extranjeras como EEUU (cuándo no), Irán, Rusia y Arabia Saudita.
Y sí, hoy en día, Jesús, María y José serían migrantes y refugiados, pobres y difamados. Y precisamente en cómo afrontaron todo lo que debieron afrontar está la enorme fuerza del relato que busca acercarse, al menos un poquito, a aquella realidad, pues solamente con una Fe inquebrantable en Dios se puede superar semejante prueba.

Si nos basamos en el capítulo 2 del Evangelio según San Mateo, que inicia diciendo “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos…”, podemos ir hasta el momento en que a María, presuntamente una adolescente, se le apareció el ángel Gabriel y le dijo “vas a tener un hijo” que será “el hijo de Dios”. ¿Cómo reaccionarían ustedes?
Apelemos a ciertas partes del hermoso artículo María y José: una historia de amor que cambió al mundo (1), publicado por Ana Coteneanu, licenciada en Estudios Religiosos y escritora rumana.
Dice que la historia de María y José también trata del “amor, no del tipo de amor de comedia romántica, sino del amor firme y decidido. El que resiste cuando las cosas se ponen muy difíciles”.
“La Virgen María era una adolescente (en torno a los 14-16 años, lo que era típico de las chicas de aquella época y cultura). José era carpintero. Eran gente normal en un pueblo pequeño, tratando de vivir sus vidas. Entonces llegó la visita de un ángel, seguida de un embarazo milagroso. De repente están en el centro de un plan que cambiaría el mundo entero. ¿Sin presión, verdad?”, plantea con razón.
Sigue: “Y aquí está la parte salvaje: dijeron que sí. Confiaron en Dios, confiaron el uno en el otro, y se lanzaron a lo que tuvo que ser el periodo de ‘recién prometidos’ más intenso de la historia. Su historia es cruda, desordenada y llena de fe. Y de alguna manera, a través de toda la incertidumbre, su amor se mantuvo unido”.

Luego José, a quien la académica atribuye, en base a estudios, unos 20 a 30 años. María, su prometida, le dice que está embarazada, pero que sigue siendo virgen, y que el hijo que espera es el hijo de Dios. La misma pregunta: ¿Cómo reaccionarían ustedes?
Es verdad que José, si bien no quiere deshonrar a María por el amor que siente por ella, piensa en romper el compromiso sin hacer ningún escándalo. Lo dice el evangelista Mateo: José, su futuro esposo, era un hombre recto y no quería que ella fuera avergonzada en público. Así que hizo planes en secreto para romper el compromiso de matrimonio (Mateo 1-19).
La catedrática rumana nos pone en contexto. Un pueblo pequeño y hace unos 2.025 años: el embarazo antes del matrimonio ya era motivo de deshonra pública, y si además el padre no era el prometido, válgame Dios (si me permiten la expresión).
No obstante, a José el ángel le habló en sueños… Cuando José despertó del sueño, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor: tomó a su mujer (Mateo 1:24).
“La fe y el amor de José por María pesaron más que el juicio de los demás. No es poca cosa”, reflexiona Ana Coteneanu.

“La Sagrada Familia formada por José y María, con el Niño Dios en su interior, realizó un primer viaje familiar de Nazaret a Belén, recorriendo Palestina de norte a sur. Relacionándolo con los desgarradores sucesos actuales en aquella tierra, este recorrido fue aproximadamente paralelo al espacio denominado actualmente como la franja de Gaza, y también paralelo al valle del río Jordán. Belén está situada a unos 8 kilómetros al sur de Jerusalén, en el centro de la actual Cisjordania. Nazaret está situada en el distrito norte de Israel. ¿Por qué este viaje de la Sagrada Familia? En los Evangelios Canónicos este viaje solo queda registrado en el Evangelio de San Lucas, que relata: ‘Por aquellos días sucedió que salió un edicto de parte del César Augusto sobre el censo de todo el imperio, e iban todos a empadronarse cada uno a su ciudad’, y también ‘José subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a la Judea, la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse acompañado de María, que estaba encinta’. Antes de llegar a Belén pasaron por Jerusalén, donde visitaron el Templo”, describe Enrique Figueroa en el blog de la arquidiócesis de Sevilla.
¿Qué distancia recorrieron? ¿Cuánto duró el viaje? “La distancia entre Nazaret y Belén es de unos 150 kilómetros, y el viaje debió durar entre tres y cuatro días, con seguridad pasaron tres noches al raso, noches frías y con posibilidad de nevadas entre noviembre y enero, en dicha zona de Palestina”, afirma. Caminando, o a lo sumo con la ayuda de una asna.
Se pregunta Figueroa por qué José llevó a María, a punto de dar a luz, si sólo él era de Belén. “Remigio Vilariño, en su libro de 1935 Vida de Nuestro Señor Jesucristo, dice que quizás María fue por obligación, por tener que empadronarse también las mujeres, o quizás José no quiso dejarla sola”. Pero lo cierto es que “así, de forma aparentemente casual, Jesús nace en el lugar de la promesa del Antiguo Testamento”, escribió Joseph Ratzinger (Benedicto XVI).

El genocidio de Herodes
Los magos (para la época, sabios) llegaron a Jerusalén y preguntaron ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Al oír esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. ¿Un rey de los judíos? Entonces indagó entre los miembros de la iglesia de entonces dónde nacería ese rey. En Belén de Judea, le dijeron. Por lo que pidió a los magos que luego de verlo fueran a contarle, pues él también quería adorarlo (les mintió). Pero los magos fueron avisados en sueños del peligro que representaba el rey Herodes y volvieron a sus tierras por otro camino, entonces éste enfureció y mandó a matar a todos los bebés de menos de dos años.
Después que partieron ellos (los magos), un ángel del Señor apareció en sueños a José y dijo: Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo. Y él, despertando, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, y estuvo allá hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo: De Egipto llamé a mi Hijo (Mateo 2:13-15).
Así las cosas, otra vez con la única ayuda de un asno, la Sagrada Familia viajó unos 125 kilómetros hasta la frontera con Egipto. El periodista español Nicolás de Cárdenas, en ACI Prensa, nos cuenta que “San José, la Virgen María y el Niño Jesús recorrieron más de 2 mil kilómetros durante los años (entre 3 y 4) que tuvieron que exiliarse en Egipto”.
“La profesora de Lengua Aramea y Hebrea de la Universidad Eclesiástica San Dámaso, Cayetana H. Johnson, detalla a ACI Prensa que la Sagrada familia permaneció en Egipto unos cuatro años, según la tradición, y que en su periplo ‘tuvo un recorrido de más de 2 mil kilómetros’”.

“Aunque la ruta seguida por la Sagrada Familia no está registrada en la Biblia, los cristianos coptos han identificado unos 25 lugares donde creen que María José y Jesús se quedaron durante su estancia en Egipto”, apunta la experta. Y es que “numerosas narraciones y debates sobre la estancia de Jesucristo en Egipto establecieron su lugar entre el pueblo. Para evadir a los agentes de Herodes, la Sagrada Familia se hizo pasar por granjeros egipcios arrendados y se alojó en pequeñas chozas aisladas a orillas del río Nilo y en un paisaje desértico. Esto hizo que su estancia en Egipto fuera bastante tumultuosa”.
En fin, que Jesús, María y José fueron migrantes, por lo que hoy, en EEUU, serían deportados sin más, y en Europa -con suerte- confinados a un centro para refugiados, hacinados y sin derecho a nada. Eran pobres y habrán sufrido, como todos los migrantes, pobres y refugiados, todo tipo de difamaciones.
Pero nunca bajaron los brazos. Su Fe era inquebrantable. No hay otra manera de soportar tanto. No por ser un dicho popular, aquello de “Dios carga las espaldas más anchas” deja de ser cierto. Dios no da cargas pesadas a todos, sino que confía mayores responsabilidades a aquellos que considera lo suficientemente fuertes para llevarlas: sin lugar a duda alguna, sabía perfectamente por qué debían ser aquella chica llamada María y aquel muchacho llamado José.
(1) El autor de esta nota no coincide con todas las respuestas del citado artículo en su parte final subtitulada «preguntas frecuentes».
jesús maría y josé

















































































