Este artículo se publicó originalmente el 13 de septiembre de 2023, exactamente un mes después de las PASO (13/8) y treinta y nueve días antes de la primera vuelta de la elección presidencial (22/10), con el título «Black Mirror y un alerta a la Argentina: el momento de Waldo se acerca». En aquel momento implicó una advertencia sobre lo que podía sobrevenir. Lamentablemente, aquello tan temido ocurrió, y hasta hoy seguimos pagando las consecuencias. Y por lo que uno va sabiendo y/o percibiendo, se avecinan tiempos aún más oscuros. La nota la dejaremos tal como se publicó aquel 13 de septiembre del ’23, pero con una introducción a cargo del autor, Mauricio Vallejos, escrita en las últimas horas.
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Por Mauricio Vallejos
Una reflexión, casi dos años después…
La Argentina de Milei comienza a parecerse mucho a la Inglaterra de Waldo. No sólo se planteó un gobierno de facto de los medios y las redes, sino que hoy el poder le fue delegado a cuanto poder fáctico exista. Hoy, el poder y los destinos de millones de argentinos quedan en manos de hombres que no trabajan en ningún edificio público. Nuestro presidente es un Waldo de carne y hueso que se la pasa cumpliendo sus sueños hedonistas de recibir caricias de los poderosos del orden mundial. Si bien no es un personaje animado, sí es la creación ficcional que inventaron para engañar al pueblo.
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Artículo original (13 de septiembre de 2023: 30 días después de las PASO y 39 días antes de la primera vuelta electoral)
El tercer capítulo de la segunda temporada de la gran serie Black Mirror es, en mi opinión, el más infravalorado de la serie. Recordemos que el célebre programa nacido en el Reino Unido es una producción episódica donde se cuentan historias de la tormentosa relación entre el hombre y la tecnología.
El capítulo al que me refiero es “The Waldo Moment” (el momento Waldo), un episodio sobre un actor de doblaje que da vida a un personaje animado llamado Waldo, una caricatura irónica y humorística.
De esta manera, el episodio ocurre durante una campaña electoral, donde el Partido Conservador británico se enfrenta a los Laboristas. En medio de la disputa, Waldo comienza a ridiculizar a la dirigencia del pueblo donde ocurre la trama. Su éxito con el público llega al punto de convertir al personaje en una opción electoral real.
Lo que se inicia como un chiste va transformándose en algo cada vez más real, hasta una escena clave donde el protagonista se entrevista con unos hombres anónimos que creen que el futuro es Waldo, es decir, la dirigencia política será reemplazada por un personaje animado. Pero no es el fin de la política, sólo cambiará de manos. El pueblo no tendrá el poder, lo tendrán los poderes detrás Waldo.
¿A qué les suena esta historia? Tal vez a un personaje televisivo que generaba meme tras meme, y terminó por ganar una elección primaria. Milei no representa un compendio de ideas de ultraderecha: es un esfuerzo por crear un personaje que represente el enojo de una población castigada por la crisis económica. Pero tras él no hay nada más que una serie de corporaciones que lo harán a un lado cuando ya no les sirva.
Un chiste que se vuelve realidad, que pierde la gracia y amenaza con quitarnos lo que nos costó sangre a los argentinos, la democracia, para asegurar un futuro donde el hombre sea totalmente desplazado porque su trabajo será “demasiado caro”.
Aún el pueblo tiene en sus manos evitar que llegue el momento de Waldo para hundirnos, quizás para siempre.




















































































