Por Claudia Bracchi (*)
Hoy como ayer, volvemos a decir:
«Mi empresa es alta y clara mi divisa: mi causa es la causa del pueblo; mi guía es la bandera de la Patria»
(Discurso de asunción del presidente Juan Domingo Perón el 4 de junio de 1946)
Se cumplen 80 años de aquel 17 de octubre, una fecha que conmueve y nos recuerda a los miles y millones que llegaron a la plaza de cada rincón de la Patria. Fue la gesta histórica de un pueblo movilizado en defensa de Juan Domingo Perón, en defensa de quien los representaba y cuidó siempre de sus conquistas. Fue la lealtad a un proyecto político que tuvo a la ampliación de derechos y la justicia social como horizonte irrenunciable, marcando a fuego la historia de nuestro país para transformarla para siempre.
El peronismo trasciende la mera etiqueta de un partido político. Es fundamentalmente una forma de comprender el mundo, la nación y el lugar de los hombres y mujeres en ese contexto. Por eso siempre está siendo, regresa y ofrece una clave para explicar cada etapa de nuestra historia. Lo hace a partir de sus tres principios: Independencia Económica, Soberanía Política y Justicia Social.
Estas son ideas fuerza que se enfrentan a la complejidad de su efectivo cumplimiento en cada época. Por ello, el peronismo es un compromiso que se renueva con cada generación, recuperando las mejores tradiciones del pasado, comprendiendo las necesidades del presente y caminando hacia un horizonte de futuro con la ampliación de derechos como bandera innegociable.
Educación y Peronismo
Recibí la invitación para ser parte del especial que el portal 90 Líneas está preparando con motivo del 17 de octubre y los 80 años del Peronismo.
Las propuestas del periodista fueron amplias: algunas líneas de opinión, una entrevista, tal vez una anécdota personal o el relato de la propia historia. Mientras intercambiábamos ideas, pensé en el tema de la educación. En ese momento, la frase resonó con claridad: La Educación y el Peronismo, una elección de vida.
Al momento de sentarme a escribir, tenía un juego de palabras inicial para comenzar. Esto me llevó, una y otra vez, a revisitar textos que escribí, elaborados en diversos momentos, a leer trabajos de otros compañeros y compañeras, y a repasar informes internos de las discusiones de gestión de gobierno que he transitado.
Toda esta reflexión confluye en el 17 de octubre, el Día de la Lealtad y los 80 años del Peronismo. Esa fecha no es solo una efeméride; es una marca identitaria de millones de compatriotas que, por elección personal o por herencia, seguimos siendo parte de este movimiento político. Un movimiento que se vive, se piensa y se discute constantemente, buscando recrear su vigencia más allá de los deseos de sus adversarios.
Para quienes somos parte, el 17 de octubre siempre está marcado en el calendario. Funciona como un fenómeno cultural e histórico persistente, ya que el día de la Lealtad no es solo una fecha de conmemoración, sino una reafirmación de su fuerza movilizadora.
Suelo decir que lo que no escribimos, otros escribirán por nosotros y me gusta saber que seremos varios lo que estamos escribiendo desde diversas voces y desde varios puntos del territorio. Militantes, intelectuales, responsables políticos y dirigentes se encuentran escribiendo y organizando actos especiales, actividades en Unidades Básicas, en el Partido, en Universidades, en Clubes y Centros de Fomento para dar cuenta de distintos ejes de análisis: a) La ineficacia del deseo adversario; que solo espera y quiere que no esté más. Son quienes históricamente han intentado anular al Peronismo mediante proscripciones, golpes militares o el olvido, pero fracasan porque el movimiento no reside en una persona, sino en la conciencia colectiva de las y los que formamos parte. Su presencia activa e identitaria es la refutación constante a ese deseo de desaparición, b) Unidad de concepción en la discusión: La fuerza del movimiento se refleja precisamente en que se piensa, se analiza y se discute. Como se desprende del concepto de unidad de concepción para unidad de acción. El Peronismo entiende que la uniformidad de la acción sólo puede surgir de un proceso previo de debate y apropiación de su doctrina al tiempo histórico cultural actual, c) Discusión como doctrina: Discutir y analizar el movimiento es el mecanismo interno de formación para que sus principios de Justicia Social, Soberanía Política, Independencia Económica se mantengan relevantes y sigan siendo las banderas.
La Fuerza de un Movimiento
A 80 años de su nacimiento, el Peronismo no es sólo un recuerdo, sino una fuerza con la capacidad de recrearse. Se renueva a través de la lealtad como principio afectivo y el debate intelectual, al analizar, discutir y comprender compartiendo las ideas y concepciones para seguir siendo la herramienta política que represente las aspiraciones de las mayorías.
El hecho de que hoy estemos discutiendo, escribiendo y preparando celebraciones no es un gesto nostálgico; es la prueba de que el Peronismo sigue siendo un sujeto activo de la historia argentina, capaz de enfrentar y desafiar el tiempo histórico cultural que nos atraviesa.
Unidad de Concepción y Unidad de Acción
Juan Domingo Perón, en su obra Conducción Política, definió el principio de unidad de concepción para la unidad de acción, estableciendo una relación directa entre ambos conceptos, donde la concepción se convierte en la base para lograr la acción unificada. Se busca entonces, que cada militante analice y comprenda los problemas desde cierta perspectiva y enfoque, lo que conduce a una manera de proceder y, por lo tanto, a la unidad de acción práctica y coordinada.
La Educación en la tríada histórica
Estamos en tiempos de decisiones y elecciones. De cara al 26 de octubre, cuando volvamos a encontrarnos en las urnas, el contexto actual -junto con la conmemoración de un nuevo aniversario del Día de la Lealtad- nos invita a analizar la tríada pasado-presente-futuro de forma dialéctica.
Sabemos que el futuro tiene raíces profundas en la historia. En este sentido, la historia de la educación nos muestra la relación indisoluble que existe entre proyecto político y modelo educativo. Entendemos a la educación y el lugar que se le asigna, como parte constitutiva y central de todo proyecto de país.
La Educación es convicción. La primera y gran convicción que nos guía es que la política educativa debe emanar del proyecto político con el que se asume la responsabilidad de gobernar. Todo proyecto de país tiene su modelo educativo que define, inexorablemente, el lugar del Estado.
Nosotros entendemos la importancia del rol estatal para garantizar la inclusión de todas y todos las y los ciudadanos al sistema educativo, estando presente en el territorio y con la comunidad, asumiendo tres premisas irrenunciables:
- La educación como derecho social.
- El conocimiento como bien público.
- El Estado como garante.
Mirar la historia para planificar el futuro es la tarea. Asumimos que, desde una perspectiva histórica, miramos el pasado para trabajar por el presente y pensar el futuro que elegimos tener. Ese futuro será el resultado de las decisiones que tomemos hoy.
Consideramos que la construcción colectiva y solidaria es la estrategia fundamental. La tarea, entonces, es reconstruir y dar respuesta a problemas estructurales y coyunturales mediante información certera, consensos y planificación.
El planeamiento como construcción de futuro
Elaborar un Plan es centralmente imaginar el futuro y, para ello, es necesario reconstruir y generar capacidades para que el Estado pueda proponer a la sociedad un futuro verosímil.
Cabe señalar que la idea de imaginar el futuro fue un concepto central y estratégico del Primer Peronismo (1946-1955), especialmente a través de sus herramientas de planificación estatal.
Imaginar un futuro posible fue uno de los propósitos de los planes quinquenales y darle solidez, coordinación y unidad a la acción estatal, el mejor legado. Ese legado del peronismo implicó tener la audacia de pensar escenarios posibles en las distintas áreas del Estado.
Más allá de la gestión económica; era una declaración política que buscó otorgar a la población, en particular a las y los trabajadoras y trabajadores, una expectativa de ascenso social y progreso nacional.
Suelo señalar que el futuro será lo que seamos capaces de decidir hoy. Se verá entonces si lo que acontece, se acerca y aproxima lo más posible a lo que pensamos, imaginamos y decidimos.
En Educación, se convirtió en un ejercicio necesario tanto para la definición de las políticas educativas en distintos momentos históricos, así como también en la enseñanza en el aula.
El Peronismo rompió con el modelo liberal tradicional y estableció al Estado como el agente principal de la planificación creando instrumentos como Los Planes Quinquenales
La planificación se materializó en:
- a) Los Planes Quinquenales (el Primero de 1947-1951 y el Segundo de 1953-1957). Estos planes eran el diseño formal del futuro de la nación:
- Primer Plan Quinquenal (1947-1951): Imaginó un futuro de Independencia Económica basado en la industrialización por sustitución de importaciones y la Justicia Social. Este plan prometió una vida mejor a las trabajadoras y los trabajadores, aumentando su participación en la riqueza nacional y ampliando los derechos laborales (aguinaldo, vacaciones, legislación laboral).
- Segundo Plan Quinquenal (1953-1957): La Argentina consolidada en la industria pesada (energía, acero) y la productividad, buscando la autonomía frente a las potencias mundiales.
b) La capacidad estatal
Para que ese futuro imaginado fuera verosímil, el Peronismo debió acelerar la creación de una estructura burocrática y técnica capaz de generar y sistematizar información.
El Estado forjó dos pilares institucionales fundamentales que le permitieron centralizar el poder económico e implementar el proyecto de planeamiento:
- La nacionalización del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
- La creación del Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI).

Estas herramientas fueron importantes para que el Estado pudiera dirigir la economía y materializar el futuro que había diseñado.
El Estado necesitaba conocer la realidad para poder intervenir en ella y alcanzar las metas propuestas.
c) El Sujeto: Las Trabajadoras y los Trabajadores
El elemento más importante de esta imaginación fue la redefinición del sujeto social. Antes del peronismo, gran parte de la clase obrera vivía sin expectativas claras de movilidad. Al integrarlos al proyecto nacional como sujetos de derecho y actores centrales de la economía, el Estado les propuso un futuro: la promesa de un porvenir mejor para ellos y sus hijos e hijas.
En este sentido, la idea de imaginar el futuro fue la acción política de construir una narrativa de esperanza y ascenso para los sectores históricamente excluidos.
La planificación económica y social de mediano plazo fue una de las características distintivas del Primer Peronismo (1946-1955), marcando una profunda transformación en el rol del Estado argentino.
El Estado no solo se convirtió en regulador, sino que asumió el rol de principal agente de transformación para la Nación y, de manera crucial, para los sectores populares.
Planes Quinquenales para las distintas áreas, la creación de capacidades estatales y la imperiosa necesidad de instrumentos de información y herramientas de gestión.
Así, elaborar herramientas de producción y sistematización de información le permitieron al Estado conocer e intervenir en la realidad nacional: Banco Central de la República Argentina (BCRA) Nacionalizado para controlar la política monetaria y crediticia, dirigiendo el financiamiento hacia los sectores prioritarios del plan; el Instituto Argentino de Promoción del Intercambio (IAPI) monopolizó el comercio exterior, actuando como intermediario estatal; la Secretaría Técnica de la Presidencia fue la responsable de la formulación, coordinación y seguimiento de los Planes Quinquenales centralizando la información estadística y técnica para la toma de decisiones. El Sistema Nacional de Estadísticas y Censos fortaleció la producción de datos económicos y demográficos confiables, indispensables para diseñar políticas de mediano plazo con base en la realidad nacional. Por último, la legislación social unificada en un conjunto de leyes laborales y sociales (Estatuto del Peón, aguinaldo, vacaciones pagas, etc.) que proveyó al Estado de la información sobre la masa salarial y la capacidad de consumo, elementos cruciales para la planificación del mercado interno como motor económico.
El planeamiento propuesto por el Peronismo fue un ejercicio de soberanía política y económica que exigió la modernización institucional y técnica del Estado para convertirlo en el eje estratégico del desarrollo nacional.
Políticas educativas en los gobiernos peronistas
Las políticas educativas implementadas durante las presidencias de Juan Domingo Perón (1946-1955 y 1973-1974) estuvieron marcadas por la expansión de la cobertura, la centralización administrativa, definición de los contenidos y la estructura del sistema.
A continuación, se presentan algunas decisiones educativas claves en cada período:
I. Primeros Gobiernos (1946-1955)
El objetivo central fue la democratización del acceso y la formación del nuevo ciudadano en el marco del proyecto justicialista, priorizando la educación técnica para el modelo de industrialización que se estaba llevando a cabo.
Nivel Superior y Universidad
- Gratuidad de la Enseñanza Universitaria (1949): Esta es quizás una de las medidas que cambió definitivamente la educación universitaria, eliminando los aranceles y abriendo el acceso masivo a la educación superior para los sectores populares.
- Reforma Constitucional (1949): Incluyó los derechos a la educación y a la cultura en la Constitución Nacional.
- Se introdujeron cursos obligatorios de Formación Política o Cultura Cívica en el currículum universitario.
La Educación Técnica en el Peronismo
- Impulso a la Educación Técnica: Se creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP) para formar mano de obra calificada requerida por la industrialización. Se fundaron numerosas Escuelas Técnicas y Escuelas de Fábrica. La expansión de la CNAOP se convirtió en el eje de la formación laboral. Se crearon las Escuelas de Fábrica y las Misiones Monotécnicas y de Extensión Cultural, llevando la formación profesional a jóvenes y adultos en todo el país, vinculando la educación directamente con las necesidades de la industria.
- Ingreso del Obrero a la Universidad Obrera Nacional (UON): En 1948, se creó la UON (antecesora de la Universidad Tecnológica Nacional -UTN-), diseñada para ser la Universidad de los trabajadores. El requisito para ingresar era tener título de técnico de fábrica, garantizando que su matrícula proviniera directamente de la clase obrera.
- Formación Profesional: Se ofrecieron cursos para adultos y capacitación en oficios, ampliando las oportunidades para las trabajadoras y los trabajadores.
Sistema Educativo General y Contenidos
- Creación del Ministerio de Educación (1949): Se elevó el rango de la antigua Secretaría de Educación, centralizando el sistema de enseñanza.
- Aumento del presupuestario y de la infraestructura: Hubo un fuerte aumento en el presupuesto educativo y se crearon nuevos establecimientos, aulas y escuelas (comunes, especiales y para adultos), con un foco en la ampliación de la cobertura.
- Doctrina Nacional Peronista: A partir del Segundo Plan Quinquenal (1952), se estableció la formación moral, intelectual y física del pueblo sobre la base de los principios fundamentales de la Doctrina Nacional Peronista.
II. Tercer Gobierno (1973-1974)
En este gobierno, no sin complejidades se avanzó:
Educación Universitaria
- Ingreso Irrestricto (1973): Una de las primeras medidas, estableciendo el acceso libre a todas las Universidades públicas, lo que generó una cifra récord de inscriptos.
- Proyecto de Universidad Nacional y Popular: la educación superior se concibió al servicio del pueblo y de la liberación nacional promoviendo una reformulación de objetivos, contenidos y métodos.
- Nueva Ley Universitaria (Ley Taiana, 1974): Buscó un nuevo ordenamiento legal con respeto a la autonomía universitaria.
Educación de Adultos
- Creación de la Campaña de Reactivación Educativa de Adultos para la Reconstrucción (CREAR): Un programa de educación popular (con el lema «El pueblo educa al pueblo») para reducir el analfabetismo y ofrecer capacitación laboral, alineado con el Plan Trienal.
Educación Técnica
- Proyecto de modernización para reformar la enseñanza técnica incluyendo cambios curriculares e innovaciones institucionales para vincular la formación con la industria.
Acceso real a la educación en los gobiernos peronistas
El Peronismo implementó distintas propuestas y cambios en todo el sistema educativo.
Veamos algunos datos a partir del trabajo de Nicolás Arata y Marcelo Mariño en “La educación en la Argentina – Una historia en 12 lecciones”. Allí, en la lección 9, los autores analizan la educación en los años del gobierno peronista. Con relación a la incorporación masiva de estudiantes al sistema educativo y la tasa de crecimiento de la matrícula escolar, los autores señalan que “la tasa de crecimiento de la matrícula escolar a lo largo de la década peronista es mayor a la del crecimiento de la población total. El incremento de la matrícula en la enseñanza primaria durante los gobiernos peronistas (1946-1952 y 1952-1955) consolidó la tendencia expansiva de las primeras décadas del siglo XX, acentuando la principalidad del Estado. La incorporación de los alumnos a la escuela primaria creció el 2,1% entre 1946-1950 y el 3,1% entre 1951-1955. En 1945, había 2.033.118 alumnos, en 1955 sumaban 2.803.372. Lo cual indicaría, junto con el descenso de la tasa de analfabetismo, que el acceso a la enseñanza primaria se extendió a los sectores sociales de menores ingresos y que se amplió la cobertura de escuelas a lo largo del territorio nacional” (Arata y Mariño, 2013, p. 200).
No obstante, Arata y Mariño afirman que el mayor crecimiento se dio en el nivel secundario, donde la matrícula se duplicó y se amplió la oferta educativa. Los datos que aporta el análisis son relevantes. Según los autores, “en 1946, sobre un total de 217.817 alumnos en la enseñanza secundaria, 66.009 cursaban la modalidad de bachiller, 61.850 estudiaban en la técnica, 59.653 correspondían a las escuelas normales y 30.305 asistían a la comercial. En 1955, se alcanzó un total de 467.199 distribuidos del siguiente modo: 175.881 en las escuelas técnicas, 110.735 en los bachilleres, 97.306 en las normales y 83.257 en las escuelas comerciales. La matrícula universitaria también registró un aumento sustancial: mientras que en 1945 los estudiantes sumaban 47.387, en 1955 eran 138.628, lo que revela una tasa de crecimiento del 11,3% anual. La sanción de la ley 13.031 en 1947, estableciendo la gratuidad de los estudios universitarios, es uno de los factores que permite explicar el aumento sustantivo de la matrícula universitaria” (Arata y Mariño, 2013, p. 200).
La magnitud del incremento de estudiantes en los distintos niveles y orientaciones del sistema educativo da cuenta de la importancia que tuvo el acceso a la educación durante el período de los gobiernos peronistas.
Realizarse en comunidad
Para finalizar, volver a escribir sobre Peronismo es volver a elegirlo, con sus contradicciones y sus audacias, con la certeza de que «nadie se realiza en un país que no se realiza”. Este principio central en el concepto de la Comunidad Organizada desarrollado por Juan Domingo Perón, dice a las claras que el destino del individuo está indisolublemente ligado al destino de la colectividad.
Para el Peronismo, la Justicia Social y la felicidad individual sólo pueden alcanzarse dentro de un marco de independencia económica, la nación debe ser soberana para generar las condiciones de bienestar y promover el bien común, la prosperidad individual es una consecuencia del bienestar general del país. Por lo tanto, la realización personal requiere necesariamente la realización, grandeza y soberanía de la Patria.
A 80 años de aquel 17 de octubre, la vigencia de sus concepciones, la fuerza de sus luchas, los derechos como marca, nos da la fuerza necesaria para decir con fuerza que todo proyecto político educativo implica una concepción de escuela, algo que venimos definiendo con compañeros y compañeras y hemos escrito como irrenunciables y que seguramente compartimos: La educación debe enseñar la cooperación frente a la competencia, el abrigo frente al desamparo, la esperanza frente a los destinos anunciados.
La escuela debe estar siempre en el corazón del Estado y en el corazón de los proyectos del pueblo. Eje de la transformación es y debe ser la mejor expresión de la ética estatal.
Pensar el porvenir de la educación, de la escuela, va de la mano de nuestro porvenir como nación, como provincia, como distrito, y en ese sentido es un imperativo para nosotras y nosotros, las educadoras y los educadores, profundizar el conocimiento sobre las diversas realidades para inscribir nuestras prácticas educativas en un proceso colectivo de construcción de futuro. Que seamos capaces de seguir levantando las banderas por una educación pública, gratuita, obligatoria y de calidad, es la tarea imperiosa que tenemos… por nosotras y nosotros, por nuestras hijas y nuestros hijos, por los que vendrán… por la Patria.
(*) Docente e investigadora de la UNLP. Directora Provincial de Educación Secundaria (2007-2015) y Subsecretaria de Educación (2019-2023), DGCyE. PBA.














































































