“Somos la vida, somos la paz…”, cantaban durante la campaña para las elecciones presidenciales de 1983 los integrantes de la juventud radical, los de su brazo universitario -Franja Morada- y muchos y muchas no tan jóvenes que eran radicales de toda la vida o bien se habían acercado atraídos por el carisma y el proyecto de Raúl Alfonsín.
Yo vivía en Berisso, en la casa familiar, que quedaba al lado de la Casa Radical, en la calle Guayaquil (hoy, calle 11) casi esquina Montevideo. Tenía 18 años recién cumplidos. Y por esas cosas de la vida, a los 14 me había definido como peronista. Nadie de mi familia nuclear era peronista. Sí lo era un tío materno, pero jamás me había hablado de política. ¿Por qué? Muy simple: hacía siete años que vivíamos bajo la feroz dictadura cívico-militar, que para entonces aún no había tocado a su fin.
La “militancia” socioreligiosa, en una humilde capilla de la calle Nueva York de Berisso, y un fuerte involucramiento con el “cristianismo de los pobres” que pregonaba y practicaba el sacerdote que la llevaba adelante me fueron moldeando una conciencia social que, al galope de mis primeras lecturas políticas, terminó encastrando con las ideas del primer peronismo, tan lejano y cercano a la vez en los conventillos de “la Nueva York” a los que llevábamos cada sábado la imagen de la Virgen de Luján. La lectura que más me empujó hacia el peronismo durante mi primera adolescencia fue la del libro El 45, paradójicamente escrito por el radical Félix Luna.
El peronismo era impresentable. Salía de la dictadura copado por los sectores más reaccionarios, tanto de su rama política como de su rama sindical. Ni hablar de su candidato a gobernador bonaerense, Herminio Iglesias, un vandorista que en el acto de cierre de campaña del justicialismo en la avenida 9 de Julio, ante un millón y medio de personas, quemó un féretro con las siglas “UCR”. Algunos dicen que ese hecho fue clave en el triunfo de Alfonsín. A cuarenta años y fracción del mismo (desde mucho antes, en verdad), estoy convencido de que el resultado hubiera sido el mismo.
No queremos más odio y violencia

Queremos restablecer la convivencia democrática y pacífica

Recuerdo que durante la campaña Alfonsín vino a La Plata. Quizás vino más de una vez, no lo sé, pero lo cierto es que junto con dos compañeros del grupo juvenil de la capilla y también compañeros peronistas, lo fuimos a escuchar. El acto fue en Atenas, donde no cabía un alfiler. En un momento, el futuro presidente dijo: “Yo sé que muchos de los que están acá esta noche no son radicales, a ellos también los quiero convocar…” Listo como pocos. Nos sentimos interpelados. ¡Y qué bien hablaba! Iba hilvanando conceptos profundos, muy sentidos tras siete años de infierno. Cuando nos íbamos caminando del club, uno de mis amigos lanzó: “Un rato más y nos convence a todos”. Silencio. Era tal cual.
“La Unión Cívica Radical del Pueblo y el Movimiento Nacional Justicialista son fuerzas Populares en acción política. Sus ideologías y doctrinas son similares y debían haber actuado solidariamente en sus comunes objetivos. Nosotros, los dirigentes, somos probablemente los culpables de que no haya sido así. No cometamos el error de hacer persistir un desencuentro injustificado” (Carta de Perón a Balbín, 25 de septiembre de 1970)
Pero yo seguí en mis trece. Y en poco tiempo se armó la Renovación Peronista, que de la mano de Antonio Cafiero desplazó a la vieja guardia. Siempre me impactó la anécdota de Cafiero durante la sublevación golpista “carapintada” de 1987. Desde el minuto uno fue a la Rosada a ver al presidente Alfonsín. Muchos hicieron de la sede presidencial su propia casa en aquellos oscuros días, donde un grupo de militares amenazó seriamente a la joven democracia porque querían el indulto (vale recordar que en 1985 se había concretado el Juicio a las Juntas, que quedó sellado con la consigna Nunca Más). Al llegar la noche del día uno, Cafiero pidió si le podían facilitar un cuartito para quedarse a dormir, pues no se quería ir a su casa hasta que todo aquello se encaminase, sin saber en ese momento hacia dónde derivaría el levantamiento militar. Cuando Alfonsín se enteró, ordenó que le dieran un despacho equis (un gran despacho). Y allí vivió Don Antonio hasta que los golpistas depusieron las armas.
El otro dirigente que pasó todos los días en la Rosada, con la salvedad de que por las noches se iba cuatro o cinco horitas a dormir a otro lado, fue el secretario general de la CGT, Saúl Ubaldini.
No queremos más odio y violencia

Queremos una escuela pública gratuita, de calidad, con arte y tecnología

Cuando al gobierno de Alfonsín lo comenzaron a atacar desde el poder económico concentrado, Ubaldini le ofreció todo el apoyo de la CGT, pero el líder radical, influenciado por su entorno más antiperonista, siguió adelante con la idea de debilitar al sindicalismo. Entonces comenzaron los paros generales contra las políticas de ajuste, que terminaron sumando ¡13! Una locura. Los peronistas, además, no le dejamos pasar a Alfonsín las leyes de obediencia debida y punto final. Desencuentros, vistos desde hoy en día, imperdonables para los unos y los otros.
Mientras tanto… El poder económico concentrado tenía, como a lo largo de toda la historia, planes bien concretos. Apoyó a Menem en la interna versus Cafiero a cambio de que el riojano le vendiera el alma al diablo y, una vez en la presidencia, implementara un plan ultraliberal. Y el alma de Menem, quedó demostrado en poco tiempo, estaba a precio de remate: indulto a los genocidas y a los jefes de las organizaciones guerrilleras, privatización a valores irrisorios de todas las empresas del Estado para mantener la falacia de que un dólar valía un peso, grandes negociados, “relaciones carnales” con EEUU, desocupación altísima, enorme crecimiento de la pobreza estructural, y el camino sellado hacia el estallido social del 2001 (39 muertos en las calles), ya bajo la tristísima y corta presidencia de De la Rúa.
¡Qué oportunidad perdida por dos demócratas cabales como Alfonsín y Cafiero de sellar la unidad nacional que, en 1972, estuvieron a nada de concretar Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín!
No queremos Nunca Más odio, violencia y negacionismo

Queremos Memoria, Verdad y Justicia

Hay casualidades y causalidades. El 19 de noviembre de 2023 fue el balotaje entre el candidato a presidente de Unión por la Patria, Sergio Massa, y la fórmula de la extrema derecha argentina integrada por el extremista Javier Milei y la defensora de la dictadura cívico-militar de 1976 a 1983, Victoria Villarruel. Un 19 de noviembre, pero de 1972, se abrazaron tras años y años de un enfrentamiento ciego Ricardo Balbín y Juan Domingo Perón.
Acerca de ese histórico hecho, nos cuenta el colega Adrián Pignatelli desde Infobae: “…Casi de incógnito, Balbín, Cámpora y sus acompañantes ingresaron por Madero 1665, cuyos fondos lindaban con la casa que ocupaba Perón (la residencia de Gaspar Campos). Cuando llegaron, se encontraron con la reunión de La Hora del Pueblo. Allí, delante de todos, el líder justicialista, sin más preámbulos, le dijo: ‘Doctor Balbín, usted y yo nos tenemos que poner de acuerdo, porque somos el 80 por ciento del país’. Evocando el encuentro, el radical recordó: ‘En noviembre de 1972 fue como si siempre nos hubiésemos hablado. ¡Cosa curiosa! ¡Fue como dejar de lado todo lo de ayer para empezar un camino nuevo! Así todo resultó fluido, fácil, cordial’… Balbín había saltado la tapia”.
«En noviembre de 1972 fue como si siempre nos hubiésemos hablado. ¡Cosa curiosa! ¡Fue como dejar de lado todo lo de ayer para empezar un camino nuevo! Así todo resultó fluido, fácil, cordial…» (Dr. Ricardo Balbín, sobre el encuentro con Juan D. Perón del 19 de noviembre de 1972). ¿Cuántos encuentros como ese necesita Argentina hoy en día para salir del pozo en que se encuentra? ¿Habrá dirigentes a la altura de las circunstancias? Será cuestión de averiguarlo…
El peronismo estaba enfrentado a los tiros entre la derecha y la izquierda, y Perón ya no dominaba al movimiento que nació el 17 de octubre de 1945. Pero además, pesaron dos factores: el entorno de Perón y el entorno de Balbín. Ninguno de los dos quería saber nada con esa unidad del 80 por ciento. Distinto tiempo, distintas circunstancias, pero las mismas miopías que se repetirían en los años ’80.
Ello queda clarísimo en la correspondencia que intercambiaron Balbín y Perón -y en las reacciones del dirigente radical- cuando el líder peronista aún estaba exiliado en España.
No queremos más odio, violencia e impunidad

Queremos justicia, paz y trabajo

El 25 de septiembre de 1970 Perón le escribió a Balbín. Primera comunicación sin intermediarios. Testigo de todo fue el delegado de Perón en el país, el dirigente Jorge Daniel Paladino.
“Estimado compatriota … Tanto la Unión Cívica Radical del Pueblo como el Movimiento Nacional Justicialista son fuerzas Populares en acción política. Sus ideologías y doctrinas son similares y debían haber actuado solidariamente en sus comunes objetivos. Nosotros, los dirigentes, somos probablemente los culpables de que no haya sido así. No cometamos el error de hacer persistir un desencuentro injustificado”. Argentina vivía bajo gobiernos militares, intercalados por dos fallidos gobiernos “democráticos” con el partido mayoritario (PJ) proscripto, desde 1955.
“Separados podríamos ser instrumentos; juntos y solidariamente unidos no habrá fuerza política en el país que pueda con nosotros. Y ya que los demás no parecen inclinados a dar soluciones, busquémoslas entre nosotros, ya que ello sería una solución para la Patria y para el Pueblo Argentino. Es nuestro deber de argentinos y, frente a ello, nada puede ser superior a la grandeza que debemos poner en juego para cumplirlo”, decía Perón en otro párrafo.
“Separados podríamos ser instrumentos; juntos y solidariamente unidos no habrá fuerza política en el país que pueda con nosotros…» (Carta de Perón a Balbín fechada el 25 de septiembre de 1970) ¿Quién podría hoy con una gran coalición política democrática y patriótica que reúna desde el centroizquierda hasta el centroderecha?
Según contó Juan Yofre, Paladino le dijo luego a Perón que, al leer la carta, Balbín “quedó impresionado como un chico. La leyó y releyó ahí mismo y después se la pasó a Vanoli (otro dirigente radical). Movía la cabeza mientras leía y varias veces dijo en voz baja, hablando más con él que conmigo: ‘Claro, esto pudo ser así… Claro, esto es muy cierto… Pero si publico esta carta ahora -me dijo después- hay gente de mi partido que me va a hacer trizas. Le voy a contestar a Perón, le voy a contestar y después veremos’”.
Otra gran oportunidad perdida. Aunque esos tiempos fueron muy bravos. Para colmo, Perón ya estaba enfermo y murió el 1 de julio de 1974. Luego, lo conocido: Isabel, López Rega, la Triple A y la dictadura cívico-militar del 76 al 83.
Queremos una Revolución Educativa en todos los niveles de la enseñanza


El gran dato del 7 de septiembre del que mucho no se habla…
El domingo 7 de septiembre, cuando recién se cumplían 20 meses del gobierno ultraderechista, la coalición peronista Fuerza Patria se impuso en la provincia de Buenos Aires, que reúne al 40% del censo nacional, por una diferencia que sorprendió absolutamente a todos, incluso a los más optimistas de ese frente electoral, quienes hablaban de una diferencia de 8/9 puntos porcentuales como el mejor escenario.
Los 14 p.p. de diferencia representaron una varapalo tan grande para el gobierno de ultraderecha que, una semana después, sus principales integrantes siguen tan o más perdidos que el domingo 7. ¿La mejor muestra? No solo se confirmó el gabinete, sino que se redobló la apuesta por el empobrecedor plan económico contra el que votó más del 58% de los y las bonaerenses (Fuerza Patria más restantes espacios opositores). Y por si fuera poco, el presidente vetó tres leyes claves que sancionó el Congreso nacional por amplia mayoría: Ley de Financiamiento Universitario, Ley de Emergencia Pediátrica y la ley de recomposición de los aportes a las provincias que el PEN viene incumpliendo contra toda legislación vigente desde el día uno. Y por si no alcanzara, nada ha cambiado en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), mientras avanza la causa por las coimas con los remedios de los discapacitados; nada ha cambiado en el PAMI, mientras avanza otra causa por millonarios sobreprecios en la compra de lentes intraoculares para las operaciones de cataratas, y el gobierno sigue fingiendo demencia ante el caso Libra, que luego del 7S avanzó fuerte tanto en la Justicia como en la comisión investigadora de la Cámara de Diputados.
LLA podría tener algo positivo -aunque usted no lo crea-, siempre y cuando esta vez no desaprovechemos la oportunidad histórica de formar una gran coalición democrática y patriótica que promueva el desarrollo integral, que defienda la vida y la paz, que promueva sin miramientos la justicia social, el poder de decisión en materia económica y la soberanía política en un marco de integración regional, la educación pública de calidad (no más como eslogan sino como realidad cotidiana), un sistema de salud integrado y nacional para todos, la ciencia argentina, la convivencia y la tolerancia
Pero permítanme hacer hincapié en un dato de la elección del 7 de septiembre que creo que -adrede- muchos medios han pasado por alto: Fuerza Patria ganó en el interior de la Provincia, allí donde la inmensa mayoría de los distritos viven de la actividad agroganadera y donde el peronismo casi nunca hizo pie. Por caso, en la cuarta sección electoral, considerada la «zona núcleo» de la provincia agroganadera, FP le sacó 10 p.p. a LLA. Sí, ¡diez! El peronismo ganó en Junín, Carlos Casares, Chacabuco (por más del 50%), Chivilcoy, Carlos Tejedor (casi el 60%), Bragado y General Viamonte (en ambos por unos 45 puntos), etc.
El peronismo ganó en Tandil luego de 38 años, en Olavarría, en Pergamino, en Tres Arroyos, en Ayacucho, en Azul, en Bolívar, en Daireaux, en General Belgrano, en Escobar (más del 51%), y un largo etcétera. «En la Segunda Sección Electoral y en la Cuarta Sección fue donde Fuerza Patria ganó con cierta sorpresa porque se estimaba mayor paridad e incluso al mileísmo con mejores perspectivas. Son dos territorios que le eran adversos al peronismo desde 2005 (…) Forman parte de la zona núcleo agropecuaria en el norte y el oeste de la provincia» (Diario Perfil, lunes 8 de septiembre de 2025).
Primera conclusión: Si el peronismo ganó en distritos agroganaderos donde no hacía pie desde hace 20, 30 o más años, es porque las políticas de la ultraderecha están dejando afuera al 70% de la población.
Ni lo uno ni lo otro, ni lo tercero…
El mismo domingo 7 por la noche leí con preocupación dos interpretaciones del resultado que a mi entender son muy erróneas. Una decía que «al kirchnerismo Nunca Más» los bonaerenses le respondieron con «kirchnerismo más que nunca». No. ¿En serio creen que en «la zona núcleo agropecuaria» de la Provincia el voto a Fuerza Patria fue por «kirchnerismo más que nunca»? … Otra lectura, proveniente de otro sector, afirmaba que el 7S los bonaerenses votaron «Kicillof Presidente 2027». Tampoco.
El peronismo, como dijo el propio Axel Kicillof el domingo 7 por la noche, ahora debe profundizar la unidad y sobre todo ampliar la coalición. El salteño Juan Manuel Urtubey ya dio un paso clarísimo al reunirse con Cristina Fernández de Kirchner. Y… ¿alguien imagina Fuerza Patria o como se llame sin el delasotismo cordobés, que en la figura de Natalia De la Sota se opuso a toda iniciativa ultraderechista? ¿Y qué me dicen de los gobernadores que salieron a hablar del triunfo bonaerense como si fuera propio?
Por otro lado, los ex gobernadores colaboracionistas reunidos en Provincias Unidas salieron a oponerse al gobierno. En buena hora. Pero hay una tara que no se sacan de encima: «el límite es el kirchnerismo», repiten. ¿Son conscientes de que están dejando afuera a un 25/30% de sectores populares? Si lo son, están jugando otro partido. Si no, recapaciten: ya nos costó muchísimo dejar pasar la unidad nacional a inicios de los ’70 y en los ’80, y así estamos.
Argentina necesita, más aún después de esta experiencia surrealista que dejará un país devastado, una gran coalición política democrática y patriótica que reúna desde el centroizquierda hasta el centroderecha. Esta vez… ¿Será posible?
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*Este artículo fue publicado originalmente el 11 de noviembre de 2023 con el título ‘Somos la vida, Somos la paz’. Actualizado el 13 de septiembre de 2025*














































































